Yo qué sé. Ustedes saben que mi diagnóstico va a ser positivo. Y, con mi capacidad para el entusiasmo, tal vez más. Pero, aunque parezca increíble:
la Pequeña Orquesta Reincidentes, en su actuación en Montevideo, estuvo mejor de lo que esperaba.
Es bravo distinguir arte cuando hay tanto virtuosismo. Pero estos tipos caminaron por el borde de la cornisa, sin caer ni una vez en el pizarreo. Agradecido yo, y agradecido Manuel, que se movía en la panza (les juro), al influjo del contrabajo que venía caminando por el aire y por el piso desde el escenario.
Les dejo la canción que cerró, la yapa luego de tres bises:
Acaso no ves?, Acaso no ves?
que feo que suda en la calle
la trampa del hambre
Acaso no ves?, Acaso no ves?
que en la fiambrera te pira la mosca
y se pudre
Y que el agua no limpia esas manos
Negro, sacame esta gente de casa.
Negro, llenaste las ollas de miedo.
negro, no metas los pibes en esto
negro me asusta tu cara
me asusta tu cara
Acaso no ves?, Acaso no ves?
que es tarde paí l arte, paí l fierro
pa juntas malandras
(seguis boqueando a la tele!)
Acaso no ves?, Acaso no ves?
mis ojos cansados.
mi boca a las siete
que joven se vuelve al verte partir.
Negro, sacame esta gente de casa
Negro, llenaste las ollas de miedo.
negro, no metas los pibes en esto
negro de dónde sacaste esa...
de dónde sacaste esa...
(Pequeña Orquesta Reincidentes - Negro)
(pd: cómo me hace acordar a los redonditos del capitán buscapina ese
"seguis boqueando a la tele!")
martes, noviembre 27, 2007
Pequeña Orquesta Reincidentes en Montevideo
Otros dos libros por la mitad
Dejé dos libros por la mitad, por motivos opuestos.
El mago, de John Fowles me pareció que tenía una trama interesante (no demasiado original, digamosló), pero en la página 200 de 600 decidí que me había cansado su falta de sutileza (quién define sutileza, etc., dejen los comentarios al margen: falta de sutileza, dije, y ahí se queda). Me ayudó a comenzar a comprender, sí, qué tiene Otra vuelta de tuerca de obra maestra: lo que no tiene este libro. Podría citar un párrafo como ejemplo pero no tengo ganas y no tengo el libro.
Trópico de Cancer, de Henry Miller me fascinó al principio, me dio ganas de ir a Paris a recorrerlo, pero en la página 110 de 250 decidí que me había cansado su falta de trama, trama en un sentido amplio, no sólo de discurrir sino de elaborar. Ya conocía a los personajes y ya los párrafos brillantes me cansaron por repetidos. Tal vez me perdí algo. Vuelve a la biblioteca, a esperar por unos años más, andá a saber.
El mago, de John Fowles me pareció que tenía una trama interesante (no demasiado original, digamosló), pero en la página 200 de 600 decidí que me había cansado su falta de sutileza (quién define sutileza, etc., dejen los comentarios al margen: falta de sutileza, dije, y ahí se queda). Me ayudó a comenzar a comprender, sí, qué tiene Otra vuelta de tuerca de obra maestra: lo que no tiene este libro. Podría citar un párrafo como ejemplo pero no tengo ganas y no tengo el libro.
Trópico de Cancer, de Henry Miller me fascinó al principio, me dio ganas de ir a Paris a recorrerlo, pero en la página 110 de 250 decidí que me había cansado su falta de trama, trama en un sentido amplio, no sólo de discurrir sino de elaborar. Ya conocía a los personajes y ya los párrafos brillantes me cansaron por repetidos. Tal vez me perdí algo. Vuelve a la biblioteca, a esperar por unos años más, andá a saber.
viernes, noviembre 09, 2007
Pequeña asociación de ideas
Ayer pasé de Heaven de la Pequeña Orquesta Reincidentes, al Heaven original de los Talking Heads, a mirar, después de años, el Stop Making Sense y de ahí nomás a recordar los bueno pero bueno bueno que estuvo el recital de David Byrne en el Cine Teatro Plaza de Montevideo, si no me equivoco en el '94. El mejor recital que ví en mi vida, junto con el de los Redonditos en Córdoba, aquella vez que cuando llegamos ya no había quién te pidiera las entradas, ni policía, porque se habían ido todos, y aquello era un caos y pude entrar de asco y zafar de las mareas que te sacaban del estadio, y caminar entre la "gente" y no ver nada y a los tropezones entre las sillas de hormigón y pensar pa qué puta vine hace como veinte horas que no duermo, por allá media silla de hormigón libre y medio respaldo atrás libre y subirme a ese respaldo y apoyarme en los hombros del Oso que se quedó con la silla y ver a los redondos fue unos meses a Caseros y pensar no se puede ser tan feliz, loco, no se puede.
Etiquetas:
asociaciones de ideas,
redonditos,
talking heads
martes, octubre 30, 2007
Perfecto
Homer: You look at this table, and what do you see? Just a table. Now a creative person like me looks at this table and sees all kinds of creative things. But no tables!
Marge: Homer, that's not a table, that's our dryer.
Homer: Aah! My files! (opens the dryer, and several pieces of paper come flying out)"
Perfecto.
Marge: Homer, that's not a table, that's our dryer.
Homer: Aah! My files! (opens the dryer, and several pieces of paper come flying out)"
Perfecto.
jueves, octubre 25, 2007
Tres libros
Este es un blog de libros, no de viajantes noveleros.
Kurt Vonnegut, Matadero 5 (puta! me olvidé de devolvérselo a Diego): un muy buen libro. Pero ta. Me gustó más Buena puntería. Tiene una gran virtud, eso sí: es un libro que parece que uno ya hubiera leído antes.
John Kennedy Toole, La conjura de los necios: no creo que lo termine porque se me termina la estadía y leo a un ritmo apaciguado. Fácilmente calificable de obra maestra. Un delirio al que cuesta adaptarse un poquito, pero que, en ritmo, te puede hacer llorar de la risa.
Leí un librito Talk to the Snail: Ten commandments for understanding the French, en un suspiro y que me dio mucha gracia.
***
Era evidente que la presión constante de aquella música les había creado una reacción casi pavloviana al ruido, reacción que creían ya un placer. Como he pasado incontables horas de mi vida viendo a esos niños corrompidos de la televisión bailando al ritmo de tal género de música, conocía el espasmo físico que podía producir en teoría, e intenté allí mi propia versión conservadora del mismo, para pacificar aún más a los obreros. He de admitir que mi cuerpo se movió con sorprendente agilidad; no carezco de un cierto sentido innato del ritmo, sin duda mis ancestros debieron destacar bailando en las praderas y páramos del a Hiberna legendaria. Ignorando las miradas de los trabajadores, comencé a dar vueltas bajo uno de los altavoces gritando, contorsionándome y mascullando localmente "¡Adelante! ¡Hazlo, muchacho, hazlo!, ¡Escuchad lo que voy a deciros! ¡Buf!". Me di cuenta de que había recuperado terreno cuando varios obreros empezaron a señalarme y a reírse. Me reí a mi vez para demostrar que compartía su alegría. De Casibus Virorum Illustrium!. ¡De la Caída de los Grandes Hombres ! Se produjo mi caída. Literalmente. Mi peculiar organismo, debilitado por las vueltas (sobre todo en la región de las rodillas), se sublevó al fin y caí a plomo al suelo en mi insensata tentativa de ejecutar uno de los pasos más egregiamente perversos, uno que había visto muchas veces en la televisión
(John Kennedy Toole - La conjura de los necios)
Kurt Vonnegut, Matadero 5 (puta! me olvidé de devolvérselo a Diego): un muy buen libro. Pero ta. Me gustó más Buena puntería. Tiene una gran virtud, eso sí: es un libro que parece que uno ya hubiera leído antes.
John Kennedy Toole, La conjura de los necios: no creo que lo termine porque se me termina la estadía y leo a un ritmo apaciguado. Fácilmente calificable de obra maestra. Un delirio al que cuesta adaptarse un poquito, pero que, en ritmo, te puede hacer llorar de la risa.
Leí un librito Talk to the Snail: Ten commandments for understanding the French, en un suspiro y que me dio mucha gracia.
***
Era evidente que la presión constante de aquella música les había creado una reacción casi pavloviana al ruido, reacción que creían ya un placer. Como he pasado incontables horas de mi vida viendo a esos niños corrompidos de la televisión bailando al ritmo de tal género de música, conocía el espasmo físico que podía producir en teoría, e intenté allí mi propia versión conservadora del mismo, para pacificar aún más a los obreros. He de admitir que mi cuerpo se movió con sorprendente agilidad; no carezco de un cierto sentido innato del ritmo, sin duda mis ancestros debieron destacar bailando en las praderas y páramos del a Hiberna legendaria. Ignorando las miradas de los trabajadores, comencé a dar vueltas bajo uno de los altavoces gritando, contorsionándome y mascullando localmente "¡Adelante! ¡Hazlo, muchacho, hazlo!, ¡Escuchad lo que voy a deciros! ¡Buf!". Me di cuenta de que había recuperado terreno cuando varios obreros empezaron a señalarme y a reírse. Me reí a mi vez para demostrar que compartía su alegría. De Casibus Virorum Illustrium!. ¡De la Caída de los Grandes Hombres ! Se produjo mi caída. Literalmente. Mi peculiar organismo, debilitado por las vueltas (sobre todo en la región de las rodillas), se sublevó al fin y caí a plomo al suelo en mi insensata tentativa de ejecutar uno de los pasos más egregiamente perversos, uno que había visto muchas veces en la televisión
(John Kennedy Toole - La conjura de los necios)
El francé
Es bastante fácil, en Paris, dejarse encandilar por las luces de la ciudad. Bueno, es probable que la expresión venga de ahí, o merecería. Uno quiere inmediatamente adquirir la prosodia, torcer la mandíbula como corresponde, cargarse al hombro los mil años de historia, los cien años de belleza. Pertenecer. Entonces, los no contaminados nos reímos del intento, tan inocente y que seguramente cambiará en un tiempo, o no, andá a saber.
El tipo no.
No es el caso. El tipo es un francé que vino a dar a esta ciudad (bastante francesa en muchas cosas, ya vendrá al caso) y que está buscando aquella ciudad. Lugar. Su comportamiento lo delata (no es difícil, se enorgullece de su ser). Una segura visión de que la forma hace a la esencia, típico comportamiento francés que a primera vista parece pura afectación, pero que viniendo de quienes supieron voltear a Luis y a María Antonieta, bueno, revisemos la idea. Es algo más. Es la búsqueda de conservar algo. Andá a saber si vale la pena, pero vale la pena.
Después, el esfuerzo por conservar la cultura. Emitir esos ruidos con propiedad al hablar, intentando conservar lo correcto. El tipo corre con desventaja, hasta se resigna a veces, pero constantemente lo intenta. No por pertenecer, sino por ser. Vale.
Tiene hasta lo peor del francés. Es capaz de sonreír socarronamente, y soltar el ¿Primera vez en París, verdad? ante dos extraños que eran realmente idiotas, que eran capaces de llegar a esa ciudad donde el metro termina doce y media a las doce, sin lugar dónde ir, y esperando que un conserje de hotel les dijera donde está otro hotel, como si fuera en la Comercial. Pero que además tenían veinte años, diosmío! Siempre se es idiota a esa edad. Pero el francé no perdona el desliz, y gestiona odio de los involucrados.
Lo que no me queda claro es si el haberse comportado como un anfitrión perfecto con un huésped absolutamente desalineado con los principios anteriores y probablemente algunos otros de simple humanidad; el haber pacientemente esperado esos primeros días en los que el otro no sabía ni comprar un "carnet pour Paris", ni comunicarse con su entorno; el hacer de traductor en casos de cirugía mayor; el de hacer de guía, asesor y orientador en una ciudad que los necesita, juro que los necesita; si todo eso es de francé o de buena gente. Lo que sé es que al francé le debo una, que probablemente nunca pague, porque no estaré a su altura. O sí, anda a saber.
[El problema que tienen ustedes aquellos que consideran que esto es poesía barata, enumeración apoética de virtudes en un simple devolver gentilezas, es que simplemente no entienden en qué consiste la vida. Yo sí. Traten de no joderme].
El tipo no.
No es el caso. El tipo es un francé que vino a dar a esta ciudad (bastante francesa en muchas cosas, ya vendrá al caso) y que está buscando aquella ciudad. Lugar. Su comportamiento lo delata (no es difícil, se enorgullece de su ser). Una segura visión de que la forma hace a la esencia, típico comportamiento francés que a primera vista parece pura afectación, pero que viniendo de quienes supieron voltear a Luis y a María Antonieta, bueno, revisemos la idea. Es algo más. Es la búsqueda de conservar algo. Andá a saber si vale la pena, pero vale la pena.
Después, el esfuerzo por conservar la cultura. Emitir esos ruidos con propiedad al hablar, intentando conservar lo correcto. El tipo corre con desventaja, hasta se resigna a veces, pero constantemente lo intenta. No por pertenecer, sino por ser. Vale.
Tiene hasta lo peor del francés. Es capaz de sonreír socarronamente, y soltar el ¿Primera vez en París, verdad? ante dos extraños que eran realmente idiotas, que eran capaces de llegar a esa ciudad donde el metro termina doce y media a las doce, sin lugar dónde ir, y esperando que un conserje de hotel les dijera donde está otro hotel, como si fuera en la Comercial. Pero que además tenían veinte años, diosmío! Siempre se es idiota a esa edad. Pero el francé no perdona el desliz, y gestiona odio de los involucrados.
Lo que no me queda claro es si el haberse comportado como un anfitrión perfecto con un huésped absolutamente desalineado con los principios anteriores y probablemente algunos otros de simple humanidad; el haber pacientemente esperado esos primeros días en los que el otro no sabía ni comprar un "carnet pour Paris", ni comunicarse con su entorno; el hacer de traductor en casos de cirugía mayor; el de hacer de guía, asesor y orientador en una ciudad que los necesita, juro que los necesita; si todo eso es de francé o de buena gente. Lo que sé es que al francé le debo una, que probablemente nunca pague, porque no estaré a su altura. O sí, anda a saber.
[El problema que tienen ustedes aquellos que consideran que esto es poesía barata, enumeración apoética de virtudes en un simple devolver gentilezas, es que simplemente no entienden en qué consiste la vida. Yo sí. Traten de no joderme].
jueves, octubre 18, 2007
Vayan
Tengo dos posts (al menos) en el tintero, y muy poco tiempo para escribirlos debido al tembladeral del retorno. Tembladeral es una palabra totalmente inadecuada, porque su uso habitual es diferente al que pretendo en la frase anterior. Vuestro problema. El asunto es que hoy quiero decir solamente esto:
Pequeña Orquesta Reincidentes
Montevideo, jueves 22 de Noviembre, 21 Hs - Sala Zitarrosa
presentación de sus dos últimos trabajos Traje y Capricho
Entradas en venta por RED UTS y en la Sala a partir del lunes 22 de octubre
Anticipadas hasta el 21 de nov = $ 250.- Dia del show = $ 280.-
Unica función - Capacidad limitada
Vayan.
Pequeña Orquesta Reincidentes
Montevideo, jueves 22 de Noviembre, 21 Hs - Sala Zitarrosa
presentación de sus dos últimos trabajos Traje y Capricho
Entradas en venta por RED UTS y en la Sala a partir del lunes 22 de octubre
Anticipadas hasta el 21 de nov = $ 250.- Dia del show = $ 280.-
Unica función - Capacidad limitada
Vayan.
viernes, octubre 12, 2007
Despedida
- Ves? El Sena, elegí la orilla. Querés la izquierda? Caminá. Entrá al Musée d'Orsay y fijate. Fijate lo que hay. Está Manet, está Rodin, está Van Gogh. Seguro que hasta un ignorante como vos los conoce. Querés la derecha? Cruzá nomás. Fijate las Tullerías de noche. Ya las viste de día. Ahora mirá la Concorde. Fijate, allá, arriba, la bandera de Francia. No sabías que existía? Petit Palais, se llama. Fijate como brilla esa bandera, como se marca en la noche. Cruzá, dale. Es lindo el puente, no? Cualquier puente es lindo, mirá los barcos. Seguí seguí... fijate, llegaste a les Champs Elysées. Qué movida, no? Mira, mirá, ves ese restaurante? Bueno, estás en unos de los puntos más chic del mundo. Podés temblar, no te avergüences, a todos les pasa.
Y yo:
- Eso? Mágica eso.
Y yo:
- Eso? Mágica eso.
martes, octubre 09, 2007
Ester Píscore
Um. Es difícil escribir sobre Dublín. Les cuento y aclaro al final, o no. Andá a saber.
***
Curiosamente, cuando en París hace semana y media que no sale el sol y más que no está lindo, llego (con un trío más) a Dublín y un sol igualito al que recibió a mi llegada a París, y que después se volvió tan poco macanuda, en lo que a tiempo (que no clima, clima es otra cosa, manga de burros) se refiere. Dublín, que puede lloverte igual por cincuenta días, me han dicho, motivo por el cual los parques son bien verdes, como los ingleses, pero capaz que más.
***
Mucho escritor famoso en Irlanda. Joyce, Swift, Bernard Shaw, Samuel Beckett (que según javier es el mejor porque escribió en francés: pedazo de un filogalo, o como puta se diga). Y por supuesto Oscar Wilde. Qué ficha Oscar Wilde, en algún momento ampliaremos.
***
Dublín parece Montevideo. Chica, sin muchas aristas escarpadas, pero (o tal vez por ende) con una dimensión humana bastante interesante. Con una arista definida: la cerveza. No soy un trotamundos, pero me cuesta creer que haya algún lugar donde los pubs estén tan buenos. Llenos de seres de tamaño respetable la mayoría, de edad respetable buena parte, ingiriendo litros de cerveza, y mutándolos en actitud. Como varios mercados del puerto, pero sin la lamentable voluntad de mostrarse que hace que tal lugar me resulte inhabitable, con perdón.
***
No llego a 70 kilos. Viene un tipo de aproximadamente el doble de mi peso, tiene que pasar entre yo y más gente, y con una mano roja y enorme me toca el hombro con cuidado, y "Sorry". Me corro, pasa con cuidado entre nosotros, como con miedo de su potencial destructivo, y luego "Thank you". Y sigue a los gritos cantando, haciendo caras a los que pasan, y probablemente yendo a buscar más cerveza. Así son los irlandeses. Y no tengo, en tres días, excepciones para contar.
***
Cuando llegamos al aeropuerto, el taxista, como despedida, me dice: "God bless you". Me había olvidado. This is Ireland.
***
No sé. No me hagan mucho caso. Estaba rodeado de amigos que hacía tiempo no veía y eso sesga la percepción alevosamente. Capaz que Dublín es una porquería, pero a mí se me hizo un lugar en el mundo. Porque ya saben aquello de lo esencial, lo invisible y los ojos.
Lo del título.
***
Curiosamente, cuando en París hace semana y media que no sale el sol y más que no está lindo, llego (con un trío más) a Dublín y un sol igualito al que recibió a mi llegada a París, y que después se volvió tan poco macanuda, en lo que a tiempo (que no clima, clima es otra cosa, manga de burros) se refiere. Dublín, que puede lloverte igual por cincuenta días, me han dicho, motivo por el cual los parques son bien verdes, como los ingleses, pero capaz que más.
***
Mucho escritor famoso en Irlanda. Joyce, Swift, Bernard Shaw, Samuel Beckett (que según javier es el mejor porque escribió en francés: pedazo de un filogalo, o como puta se diga). Y por supuesto Oscar Wilde. Qué ficha Oscar Wilde, en algún momento ampliaremos.
***
Dublín parece Montevideo. Chica, sin muchas aristas escarpadas, pero (o tal vez por ende) con una dimensión humana bastante interesante. Con una arista definida: la cerveza. No soy un trotamundos, pero me cuesta creer que haya algún lugar donde los pubs estén tan buenos. Llenos de seres de tamaño respetable la mayoría, de edad respetable buena parte, ingiriendo litros de cerveza, y mutándolos en actitud. Como varios mercados del puerto, pero sin la lamentable voluntad de mostrarse que hace que tal lugar me resulte inhabitable, con perdón.
***
No llego a 70 kilos. Viene un tipo de aproximadamente el doble de mi peso, tiene que pasar entre yo y más gente, y con una mano roja y enorme me toca el hombro con cuidado, y "Sorry". Me corro, pasa con cuidado entre nosotros, como con miedo de su potencial destructivo, y luego "Thank you". Y sigue a los gritos cantando, haciendo caras a los que pasan, y probablemente yendo a buscar más cerveza. Así son los irlandeses. Y no tengo, en tres días, excepciones para contar.
***
Cuando llegamos al aeropuerto, el taxista, como despedida, me dice: "God bless you". Me había olvidado. This is Ireland.
***
No sé. No me hagan mucho caso. Estaba rodeado de amigos que hacía tiempo no veía y eso sesga la percepción alevosamente. Capaz que Dublín es una porquería, pero a mí se me hizo un lugar en el mundo. Porque ya saben aquello de lo esencial, lo invisible y los ojos.
Lo del título.
martes, octubre 02, 2007
Macbeth y el Partenón
Tengo que volver a Londres, e ir a ver Shakespeare. No fui al 10 de Dowing Street, ni a la casa de Sherlock Holmes.
***
Trafalgar Square. Los turistas se suben a los leones que rodean la columna de Nelson, para sacarse fotos. Inimaginable en París, obvio en Londres, donde los turistas son compañeros de copas más que invasores. Lo vi varias veces. En el único lugar donde vi un cartelito de no subir fue en la estatua de Newton en la British Library. Y seguro, si te caés de ahí te vas a pegar fuerte.
***
Tengo que volver a Londres a sentarme un rato en Hyde Park, en Green Park, los Victoria Embankment Gardens. En las playeras. Están locos. Muy linda la National Portrait Gallery. Hay una foto de Lady Di que me dio cosa, y eso que a mí ni fu ni fa. Es lo que tienen los buenos retratos.
***
No voy a cometer la falta de respeto de describir con palabras cómo es la speaker's Corner de Hyde Park. Es demasiado delirante. Creo que ya comenté que están locos.
***
No fui a la Abadía de Westminster. Ni a ninguna de las Tate, ni a la Torre de Londres. Y no me subí (ni pienso hacerlo) a ese mamotreto horrible que se llama London's Eye.
***
Los parques ingleses son tan lindos como los franceses pero más... ingleses. Salvo los de Buckingham Palace, que tiene más flores. Ya comenté de los Victoria Embankment Gardens? Ah, sí, comenté.
***
El reconstruido The Globe está demasiado reconstruido. Igual la visite está muy bien, pero mejor deben haber estado esas actuaciones en pleno día y a los gritos. Qué grande el amigo Shakespeare. Varias fotos saqué. Tengo que volver a Londres a ver una obra ahí. Ahí me dijo ataque de souvenirismo. Casi me compro un gorro de Groundlin. Y me compré bucito de la damn spot de Macbeth. Vieron cómo es esto.
***
De nochecita me tomé el Tube y aparecí en Leicester Square. Chinatown. Piccadilly Circus. Teatros anunciando Macbet. Los Monty Phyton haciendo Spamalot. Bares con gente con cerveza. Fue en el único momento que me sentí triste: por estar solo.
***
Houses of Parliament: visita guiada que me sirvió, sobre todo, para ver cómo manejan con un poco de ironía esa dualidad que fácilmente se representa con la Cámara de los Lores y la Reina, y la Cámara de los Comunes.
***
El Soho es un reflejo. Cabarutes y teatros y restaurantes y Sex Shops. Todos juntos. En armonía. Son tan civilizados, los ingleses. Con razón son tan imperialistas: les parece natural. Me imagino.
***
Hay una cultura del subterraneo (el Tube), que puede resumirse en Mind the Gap. Dato: terrible invento la 3-day Travelers Card. Canilla libre de subte por tres días. Un problema menos. Qué invento le mètro. Digo, The Tube.
***
El sábado llovió y fui a la British Library. Asombrosa. Está el Primer Folio de Shakespeare, cuadernos del fenómeno de Leonardo, grabaciones de The Beatles, y las partituras originales del Mesías, de Haendel.
***
El British Museum no me copó muchísimo. Está la Piedra Rosetta (robada), medio partenón (robado) y muchísimas cosas más (casi todas robadas, supongo, es fácil extrapolar). La principal observación que uno se hace al recorrer esos pasillos es: Cómo se afanaron todo estos hijos de mil putas, por Dios! No dejaron momia con Cabeza! Se trajeron el Partenón al hombro. Ellos dicen que para preservarlo. Seguro.
***
Trafalgar Square. Los turistas se suben a los leones que rodean la columna de Nelson, para sacarse fotos. Inimaginable en París, obvio en Londres, donde los turistas son compañeros de copas más que invasores. Lo vi varias veces. En el único lugar donde vi un cartelito de no subir fue en la estatua de Newton en la British Library. Y seguro, si te caés de ahí te vas a pegar fuerte.
***
Tengo que volver a Londres a sentarme un rato en Hyde Park, en Green Park, los Victoria Embankment Gardens. En las playeras. Están locos. Muy linda la National Portrait Gallery. Hay una foto de Lady Di que me dio cosa, y eso que a mí ni fu ni fa. Es lo que tienen los buenos retratos.
***
No voy a cometer la falta de respeto de describir con palabras cómo es la speaker's Corner de Hyde Park. Es demasiado delirante. Creo que ya comenté que están locos.
***
No fui a la Abadía de Westminster. Ni a ninguna de las Tate, ni a la Torre de Londres. Y no me subí (ni pienso hacerlo) a ese mamotreto horrible que se llama London's Eye.
***
Los parques ingleses son tan lindos como los franceses pero más... ingleses. Salvo los de Buckingham Palace, que tiene más flores. Ya comenté de los Victoria Embankment Gardens? Ah, sí, comenté.
***
El reconstruido The Globe está demasiado reconstruido. Igual la visite está muy bien, pero mejor deben haber estado esas actuaciones en pleno día y a los gritos. Qué grande el amigo Shakespeare. Varias fotos saqué. Tengo que volver a Londres a ver una obra ahí. Ahí me dijo ataque de souvenirismo. Casi me compro un gorro de Groundlin. Y me compré bucito de la damn spot de Macbeth. Vieron cómo es esto.
***
De nochecita me tomé el Tube y aparecí en Leicester Square. Chinatown. Piccadilly Circus. Teatros anunciando Macbet. Los Monty Phyton haciendo Spamalot. Bares con gente con cerveza. Fue en el único momento que me sentí triste: por estar solo.
***
Houses of Parliament: visita guiada que me sirvió, sobre todo, para ver cómo manejan con un poco de ironía esa dualidad que fácilmente se representa con la Cámara de los Lores y la Reina, y la Cámara de los Comunes.
***
El Soho es un reflejo. Cabarutes y teatros y restaurantes y Sex Shops. Todos juntos. En armonía. Son tan civilizados, los ingleses. Con razón son tan imperialistas: les parece natural. Me imagino.
***
Hay una cultura del subterraneo (el Tube), que puede resumirse en Mind the Gap. Dato: terrible invento la 3-day Travelers Card. Canilla libre de subte por tres días. Un problema menos. Qué invento le mètro. Digo, The Tube.
***
El sábado llovió y fui a la British Library. Asombrosa. Está el Primer Folio de Shakespeare, cuadernos del fenómeno de Leonardo, grabaciones de The Beatles, y las partituras originales del Mesías, de Haendel.
***
El British Museum no me copó muchísimo. Está la Piedra Rosetta (robada), medio partenón (robado) y muchísimas cosas más (casi todas robadas, supongo, es fácil extrapolar). La principal observación que uno se hace al recorrer esos pasillos es: Cómo se afanaron todo estos hijos de mil putas, por Dios! No dejaron momia con Cabeza! Se trajeron el Partenón al hombro. Ellos dicen que para preservarlo. Seguro.
viernes, setiembre 28, 2007
Bonnie & Clyde
Por favor, lloren.
(Pueden conseguirse, también, la versión de la Pequeña Orquesta Reincidentes)
jueves, setiembre 27, 2007
Nuevos apuntes
Mi amigo jahey me acusa, probablemente con razón y seguramente con mala intención (es su estilo), de una cierta desprolijidad o falta de dedicación en la elección de las palabras en los posts anteriores sobre Paris (esta oración es tan larga que al final me quedé sin aire). Puede ser. A mí tampoco me gustaron. Habrá que saber por qué, yo ensayo la ansiedad por publicar, porque la barra espera. Ya vendrán cosas más elaboradas, por ahora, nada, un diario de viaje nomás. Jahey: loco, dejame vivir.
***
Fui a visitar la tumba de Jean-Paul Sartre, lo cual motiva la que es (creo) la primer foto que publico en este lugar. Va.

Sartre y Simone de Beauvoir. No sé si pueden entender por qué estuve ahí al borde de las lágrimas y ahora estoy de vuelta. No sé si yo puedo entenderlo.
(Suena la Pequeña Orquesta Reincidentes enmarcando los recuerdos, con el piano de Miguita de pan).
***
El cementerio de Montparnasse es más bello que el de Montmartre. No. No tengo una particular admiración por los cementerios. Más, nunca voy más que obligado. Pero uno tiene sus debilidades, y la mía es creer que la Historia vive en los rastros que va dejando. Eso nomás. Y sí, soy perfectamente consciente que el que la tumba de dos existencialistas sea objeto de culto es, por lo menos, irónico.
***
Ví la tumba de Cortázar, con boletitos del RATP con escritos triviales pero sentidos. Para mí vale.
***
Después me fui al Louvre. El Louvre es demasiado grande como para que mi cabeza haya acomodado las percepciones. Creo que hay que ir tres veces al Louvre (mejor, tres por las cantidad de visitas que tome recorrerlo completo, con una no alcanza): la primera para prolijamente catalogar las obras, con nombre estilo y comentario, para buscar desesperado la Venus de Milo, el Escriba Sentado y, por supuesto, La Gioconda. Para sacarse la expectativa. Para catalogar a Murillo, a Goya, a Delacroix, a Veronese. La segunda, para mirar para arriba y saborear ese palacio. La tercera, para ver los cuadros, sin obligación de sacar fotos o saber quién pintó qué.
Mi recomendación: si tienen una sola vez para ir, elijan la opción tres. Se van a sorprender.
Ah. Está lleno de turistas. Sacan fotos fotos fotos fotos fotos fotos click fotos cliqui clic fotos fotos con los cuadros fotos con ellos fotos derecho a los cuadros fotos para arriba fotos por las ventanas. Por definición unas fotos horribles, porque la luz no ayuda nada de nada. Fotos.
***
Cuando entré a ver La Gioconda me horroricé: una multitud enajenada sacandole fotos a la pobre, que allá al fondo, chiquita, separada por una barrera como una fosa, se ríe igual que siempre. Dí unas vueltas horrorizado.
Y al final le saqué una foto. Por supuesto salió horrible. Pero prefiero una sociedad que le saca fotos como enajenada a un cuadro del siglo XVI a una que arrasa con Bagdad. Cada uno se aproxima como puede.
***
Este post me gustó.
guillermo
por la copia, rodia
***
Fui a visitar la tumba de Jean-Paul Sartre, lo cual motiva la que es (creo) la primer foto que publico en este lugar. Va.
Sartre y Simone de Beauvoir. No sé si pueden entender por qué estuve ahí al borde de las lágrimas y ahora estoy de vuelta. No sé si yo puedo entenderlo.
(Suena la Pequeña Orquesta Reincidentes enmarcando los recuerdos, con el piano de Miguita de pan).
***
El cementerio de Montparnasse es más bello que el de Montmartre. No. No tengo una particular admiración por los cementerios. Más, nunca voy más que obligado. Pero uno tiene sus debilidades, y la mía es creer que la Historia vive en los rastros que va dejando. Eso nomás. Y sí, soy perfectamente consciente que el que la tumba de dos existencialistas sea objeto de culto es, por lo menos, irónico.
***
Ví la tumba de Cortázar, con boletitos del RATP con escritos triviales pero sentidos. Para mí vale.
***
Después me fui al Louvre. El Louvre es demasiado grande como para que mi cabeza haya acomodado las percepciones. Creo que hay que ir tres veces al Louvre (mejor, tres por las cantidad de visitas que tome recorrerlo completo, con una no alcanza): la primera para prolijamente catalogar las obras, con nombre estilo y comentario, para buscar desesperado la Venus de Milo, el Escriba Sentado y, por supuesto, La Gioconda. Para sacarse la expectativa. Para catalogar a Murillo, a Goya, a Delacroix, a Veronese. La segunda, para mirar para arriba y saborear ese palacio. La tercera, para ver los cuadros, sin obligación de sacar fotos o saber quién pintó qué.
Mi recomendación: si tienen una sola vez para ir, elijan la opción tres. Se van a sorprender.
Ah. Está lleno de turistas. Sacan fotos fotos fotos fotos fotos fotos click fotos cliqui clic fotos fotos con los cuadros fotos con ellos fotos derecho a los cuadros fotos para arriba fotos por las ventanas. Por definición unas fotos horribles, porque la luz no ayuda nada de nada. Fotos.
***
Cuando entré a ver La Gioconda me horroricé: una multitud enajenada sacandole fotos a la pobre, que allá al fondo, chiquita, separada por una barrera como una fosa, se ríe igual que siempre. Dí unas vueltas horrorizado.
Y al final le saqué una foto. Por supuesto salió horrible. Pero prefiero una sociedad que le saca fotos como enajenada a un cuadro del siglo XVI a una que arrasa con Bagdad. Cada uno se aproxima como puede.
***
Este post me gustó.
guillermo
por la copia, rodia
Simplicio Bobadilla
Puntas del Arrayán Chico, fevrero 19 de 1896.
Señor Nuebo Gefe Político y de Polecía del Deto.,
Comandante don Anjelino Pimienta.
(Mano Propia y Urjente).
Apresiable Usía:
Deseando que al resibo de este correto parte se encuentre usufrutuando una perfeta salú en compaña de sus distinguidos deudos - nosotros todos bien, g.a Dios y a los blusiones de agua fría que nos resetó la inminente curandera sesional comadre Pancha Melgarejo, y con las cualas yo y mi jente alquirimos día a día mallores ímpetos para seguir subiendo las cuestas de la bida, como dijiera no recuerdo qué poeta -, paso a enterarlo, con la urjensia que el caso requiere, de que tras de antiller prosimo pasado, 16 del que luse, tubo lugar en la jurisdisión policial de mi encumbencia un aleboso asesinato corporal, acaesido en la persona del finado Redusindo Camacho, por mal nombre "Chimango", a causa de su almirable paresido fasial con esa típica abe campechana de nuestros patrios lares, y en la de dos perros de los llamados buldoses, cullos perros yasían acribillados de eridas junto al cadáber de su estinto dueño, lo que rebela a la legua que ambos los dos conjuntamente juntos sucumbieron en pleno Campo de Agramante, y con la consiensia del deber cumplido, como cuadra la fama de guapos que usufrutan esos esóticos desendientes de la raza canina, pues como Usía no inorará, supongo, los tales buldoses no son criollos de estas tierras orientalas, sino que probienen de inotas tierras muy alejadas de nuestra jurisdisión bisual, o sea de las tierras gringas de donde probienen también los pulperos, los caminantes de a pié y los turcos mercachifles, que enfestan la natiba campaña desde hace unos años a esta parte.
Bolbiendo al grano del suceso inlísito que le estaba relatando, cúmpleme agregar que apenas tube notisias fidelinas del mismo - lo cualo acontesió antiller de mañana, siendo portador de la respetiba denunsia mi correto enferior jerárquico sarjento Malaquías Ramos - me costituí de cuerpo presente en el ensenario del hecho, pudiendo costatar así físicamente que los tres finados antedichos habían entrado ya en la categoría de cadáberes combitos y confesos, como lo demostraban las feroses eridas mortorias que lusían allá en ellos, y el característico aroma necrolójico que ya empezaba a surjir de sus correspondientes despojos funerarios, bisto lo cualo dispuse iso fato que se le diese piadosa sepoltura al finado Camacho y se tirasen a
una zanja besina los cuerpos de sus fieles compañeros de ultratumba, o sea los buldoses ya predichos, entrando ato seguido a las abiriguaciones de prática, tendientes a caturar al feroz o a los feroses coautores de tan salbaje atentado contra los sacrosantos fueros de la bida ajena.
Preguntados uno a uno los habitantes de la zona mortoria, todos negaron ser culpables del hecho referido, por lo que el suscrito seguirá endagando con su habitual perisia autoritaria, seguro de que tarde o temprano habrán de caer en sus justisieras garras los bandálicos jestores de este triple homicidio corporal.
Con fecha de hoy me dinaré también librar parte al Juez de Paz Sesional, nuestro correlijionario y amigo don Endalecio Camejo, enterándolo del hecho a fin de que tome las debidas probidensias jurídicas.
Prometiendo tenerlo al corriente de las nobedades que puedan sobrebenir, y antisipándole que el móbil del asesinato parese haber sido el robo, a jusjar por la ausencia de todos los efetos utilitarios que seguramente albergaba en sus bolsillos y en su sinto la bítima propisiatoria del mismo, o sea el finado Camacho, q.e.p.d., me despido subalternamente de Usía, a quien Dios conserbe muchos años la salú y el puesto.
A ruego del Comisario don Segundo Menchaca, por no saber firmar: Esmeraldo
Zipitrías, Escribiente
Por la copia: Simplicio Bobadilla
(Simplicio Bobadilla - Los partes de Don Menchaca)
Señor Nuebo Gefe Político y de Polecía del Deto.,
Comandante don Anjelino Pimienta.
(Mano Propia y Urjente).
Apresiable Usía:
Deseando que al resibo de este correto parte se encuentre usufrutuando una perfeta salú en compaña de sus distinguidos deudos - nosotros todos bien, g.a Dios y a los blusiones de agua fría que nos resetó la inminente curandera sesional comadre Pancha Melgarejo, y con las cualas yo y mi jente alquirimos día a día mallores ímpetos para seguir subiendo las cuestas de la bida, como dijiera no recuerdo qué poeta -, paso a enterarlo, con la urjensia que el caso requiere, de que tras de antiller prosimo pasado, 16 del que luse, tubo lugar en la jurisdisión policial de mi encumbencia un aleboso asesinato corporal, acaesido en la persona del finado Redusindo Camacho, por mal nombre "Chimango", a causa de su almirable paresido fasial con esa típica abe campechana de nuestros patrios lares, y en la de dos perros de los llamados buldoses, cullos perros yasían acribillados de eridas junto al cadáber de su estinto dueño, lo que rebela a la legua que ambos los dos conjuntamente juntos sucumbieron en pleno Campo de Agramante, y con la consiensia del deber cumplido, como cuadra la fama de guapos que usufrutan esos esóticos desendientes de la raza canina, pues como Usía no inorará, supongo, los tales buldoses no son criollos de estas tierras orientalas, sino que probienen de inotas tierras muy alejadas de nuestra jurisdisión bisual, o sea de las tierras gringas de donde probienen también los pulperos, los caminantes de a pié y los turcos mercachifles, que enfestan la natiba campaña desde hace unos años a esta parte.
Bolbiendo al grano del suceso inlísito que le estaba relatando, cúmpleme agregar que apenas tube notisias fidelinas del mismo - lo cualo acontesió antiller de mañana, siendo portador de la respetiba denunsia mi correto enferior jerárquico sarjento Malaquías Ramos - me costituí de cuerpo presente en el ensenario del hecho, pudiendo costatar así físicamente que los tres finados antedichos habían entrado ya en la categoría de cadáberes combitos y confesos, como lo demostraban las feroses eridas mortorias que lusían allá en ellos, y el característico aroma necrolójico que ya empezaba a surjir de sus correspondientes despojos funerarios, bisto lo cualo dispuse iso fato que se le diese piadosa sepoltura al finado Camacho y se tirasen a
una zanja besina los cuerpos de sus fieles compañeros de ultratumba, o sea los buldoses ya predichos, entrando ato seguido a las abiriguaciones de prática, tendientes a caturar al feroz o a los feroses coautores de tan salbaje atentado contra los sacrosantos fueros de la bida ajena.
Preguntados uno a uno los habitantes de la zona mortoria, todos negaron ser culpables del hecho referido, por lo que el suscrito seguirá endagando con su habitual perisia autoritaria, seguro de que tarde o temprano habrán de caer en sus justisieras garras los bandálicos jestores de este triple homicidio corporal.
Con fecha de hoy me dinaré también librar parte al Juez de Paz Sesional, nuestro correlijionario y amigo don Endalecio Camejo, enterándolo del hecho a fin de que tome las debidas probidensias jurídicas.
Prometiendo tenerlo al corriente de las nobedades que puedan sobrebenir, y antisipándole que el móbil del asesinato parese haber sido el robo, a jusjar por la ausencia de todos los efetos utilitarios que seguramente albergaba en sus bolsillos y en su sinto la bítima propisiatoria del mismo, o sea el finado Camacho, q.e.p.d., me despido subalternamente de Usía, a quien Dios conserbe muchos años la salú y el puesto.
A ruego del Comisario don Segundo Menchaca, por no saber firmar: Esmeraldo
Zipitrías, Escribiente
Por la copia: Simplicio Bobadilla
(Simplicio Bobadilla - Los partes de Don Menchaca)
martes, setiembre 25, 2007
Paris (II)
Ayer nos fuimos con mis ahora dos anfitriones a dar una vueltita por el Barrio Latino, los puentes del Sena, el Boulevard Saint-Michel, etcétera (pronunciar etcétera como un francés, con la tónica al final). Confirmo: Notre Dame de Paris se merece todos pero todos los adjetivos superlativos (relacionado: empiezo a entender por qué los franceses tienen tantos adjetivos así: tienen mucho para aplicarlos). La arquitectura es compleja, tan compleja que hasta un bruto como yo se da cuenta, mirando un poquito atentamente. Y todavía no entré, como no entré a la Sainte-Chapelle. Una tardecita de esta, como me supo recomendar Frank, y como pienso hacer.
***
Los jardines de Paris son, creo, el principal escape de los franceses a los turistas. Los turistas están en todos lados, son una peste. Lo cual es, lo sabemos, lo que dicen todos los turistas, que quieren Notre Dame para ellos solos, a ver si le pueden sacar una fotito en exclusiva. N'est pas posible. Estábamos en los jardines y en los parques: el parque Monsouri, acá nomás, a la vuelta, cerca de la Cité Universitaire, el domingo de mañana estaba lleno de parisinos (parecían parisinos, yo que sé) con niños, en plan (al fin) de disfrutar un lugar, y no de absorberlo. Con los gurises, jugando a la pelota (pelota en estos días ovalada, porque se está jugando el mundial de Rugby por acá y los gurises y los bares andan todos atrás de Les Bleues), o corriendo por el parque, o jugando al ajedrez o sentandose a mirar el lago. Escapando.
***
Elaborábamos el otro día con eduardo una teoría sobre la tremenda leyenda de la poca amabilidad de los parisinos. No sé, me recuerda tan fácilmente a los sanduceros hablando de los montevideanos, prejuzgando por temor. Claro, hay un temita: si alguien pronuncia cambiando la sílaba tónica, cambiando a's por e's y o's por u's, se complica para entender. A mí hasta los inspectores del mètro (que vienen a ser lo más malo que anda por esta ciudad, y son muchos) hacen lo que pueden por entenderme y responderme. Borrando la leyenda, por favor. Los parisinos son, me atrevería a decir, bastante más amables que los carniceros montevideanos, y ni que hablar de los guardas de Cutcsa.
***
Dos destacables: el sistema de transporte y la cartelería. Ambos bastante cercanos a la perfección, más para alguien que viene del caos montevideano.
***
Tengo más, una teoría despreciativa sobre la gente, que sostiene que para tener atractivo turístico tiene que ser grande antes que lindo, una reflexión sobre el mamotreto ese que se llama Torre Eiffel (se pronuncia Effel) que igual conmueve cuando uno se aproxima, un par de reglas de pronunciación que ni miras de aprender. Etcétera (no se olviden, la sílaba tónica va al final). Pero ahora me tengo que ir a dormir, hoy fue un día largo y mañana voy a ver si me da el tiempo para ir al cementerio de Montparnasse. O de nuevo a Notre Dame. No estaría mal.
guillermo
por la copia, rodia
***
Los jardines de Paris son, creo, el principal escape de los franceses a los turistas. Los turistas están en todos lados, son una peste. Lo cual es, lo sabemos, lo que dicen todos los turistas, que quieren Notre Dame para ellos solos, a ver si le pueden sacar una fotito en exclusiva. N'est pas posible. Estábamos en los jardines y en los parques: el parque Monsouri, acá nomás, a la vuelta, cerca de la Cité Universitaire, el domingo de mañana estaba lleno de parisinos (parecían parisinos, yo que sé) con niños, en plan (al fin) de disfrutar un lugar, y no de absorberlo. Con los gurises, jugando a la pelota (pelota en estos días ovalada, porque se está jugando el mundial de Rugby por acá y los gurises y los bares andan todos atrás de Les Bleues), o corriendo por el parque, o jugando al ajedrez o sentandose a mirar el lago. Escapando.
***
Elaborábamos el otro día con eduardo una teoría sobre la tremenda leyenda de la poca amabilidad de los parisinos. No sé, me recuerda tan fácilmente a los sanduceros hablando de los montevideanos, prejuzgando por temor. Claro, hay un temita: si alguien pronuncia cambiando la sílaba tónica, cambiando a's por e's y o's por u's, se complica para entender. A mí hasta los inspectores del mètro (que vienen a ser lo más malo que anda por esta ciudad, y son muchos) hacen lo que pueden por entenderme y responderme. Borrando la leyenda, por favor. Los parisinos son, me atrevería a decir, bastante más amables que los carniceros montevideanos, y ni que hablar de los guardas de Cutcsa.
***
Dos destacables: el sistema de transporte y la cartelería. Ambos bastante cercanos a la perfección, más para alguien que viene del caos montevideano.
***
Tengo más, una teoría despreciativa sobre la gente, que sostiene que para tener atractivo turístico tiene que ser grande antes que lindo, una reflexión sobre el mamotreto ese que se llama Torre Eiffel (se pronuncia Effel) que igual conmueve cuando uno se aproxima, un par de reglas de pronunciación que ni miras de aprender. Etcétera (no se olviden, la sílaba tónica va al final). Pero ahora me tengo que ir a dormir, hoy fue un día largo y mañana voy a ver si me da el tiempo para ir al cementerio de Montparnasse. O de nuevo a Notre Dame. No estaría mal.
guillermo
por la copia, rodia
Tu te trompes
La política editorial de este blog no se pone contenta con los videos, pero punk + tu te trompes, en este período francés de mi vida, no está mal.
Lo del período francés es un chiste, pero París tiene la interesante propiedad de que a casi todo el mundo le da ganas de pertenecer. He ahí una primera justificación para el éxito de Rayuela, y que me desmientan.
viernes, setiembre 21, 2007
Paris (I)
París se gana con esmero su condición de "la plus belle ville du monde". Cuidan sus ventanas, les ponen flores. La señalización en las calles busca que cada visitante sepa todo lo que hay. Es como una ciudad hablando, jactándose, "y también tengo esto...". Cuidan los jardines. Entonces, cuando uno se queda sin aliento ante el Louvre, no es sólo la experiencia inmensa que tendría en otro lugar del planeta, sino en un contexto, es como que la belleza primero impacta y luego sigue, difuminándose cuando la vista se aleja.
***
Todavía no tengo el sabor de la ciudad, pero comienzo a percibirlo. Esta ciudad es, antes que nada, cosmopolita. Negros, árabes, chinos. Otros colores que uno distingue diferentes, pero que no puede identificar. También es tranquila. Los parisinos hablan poco en el ómnibus. Leen. Y de noche agitan, o eso parece.
***
Busqué en el cementerio de Montmartre la tumba de Stendhal, pero no pude encontrarla. Encontré un camino con árboles, la Rue de la Croix, del que saqué la más bella foto que tengo de París.
***
Montmartre está consumido por el turismo. Consumido. Pero si uno camina por las callecitas laterales, vuelve a oler París. Y la Basílica del Sacré Coeur que te pide euros a cada paso, escandalosamente, y te cobra cinco euros por subir, pero que conmueve por enorme. Igual, a la pasadita me encuentro con una pequeña iglesia, Saint Pierre de Montmartre, con un vitral que me quedó vibrando.
***
Me vine caminando por el Bulevar Clichy. Sin comentarios. Paris, le jour. Paris, la nuit.
***
Paris le jour, Paris la nuit
Paris les flics, Paris punit
Petite Blonde du Boulevard Brune
Dans la fumée, mon infortune
Au coin du square, je te dis viens
Au coin du square, viens donc enfin
Petit mégot sous ma semelle
Petite Blonde du Boulevard Brune
(Manu Chao - Petite Blonde Du Boulevard Brune)
***
Guillermo, y por la copia, rodia
***
Todavía no tengo el sabor de la ciudad, pero comienzo a percibirlo. Esta ciudad es, antes que nada, cosmopolita. Negros, árabes, chinos. Otros colores que uno distingue diferentes, pero que no puede identificar. También es tranquila. Los parisinos hablan poco en el ómnibus. Leen. Y de noche agitan, o eso parece.
***
Busqué en el cementerio de Montmartre la tumba de Stendhal, pero no pude encontrarla. Encontré un camino con árboles, la Rue de la Croix, del que saqué la más bella foto que tengo de París.
***
Montmartre está consumido por el turismo. Consumido. Pero si uno camina por las callecitas laterales, vuelve a oler París. Y la Basílica del Sacré Coeur que te pide euros a cada paso, escandalosamente, y te cobra cinco euros por subir, pero que conmueve por enorme. Igual, a la pasadita me encuentro con una pequeña iglesia, Saint Pierre de Montmartre, con un vitral que me quedó vibrando.
***
Me vine caminando por el Bulevar Clichy. Sin comentarios. Paris, le jour. Paris, la nuit.
***
Paris le jour, Paris la nuit
Paris les flics, Paris punit
Petite Blonde du Boulevard Brune
Dans la fumée, mon infortune
Au coin du square, je te dis viens
Au coin du square, viens donc enfin
Petit mégot sous ma semelle
Petite Blonde du Boulevard Brune
(Manu Chao - Petite Blonde Du Boulevard Brune)
***
Guillermo, y por la copia, rodia
jueves, setiembre 13, 2007
Otro Manu Chao
Cuando salió Próxima estación: Esperanza tenía una alegría bárbara, yo. Y el mundo también. Después de haber reinventado una partecita de la música dos veces (una vez con Mano Negra, dos veces con Clandestino), a Manu Chao había que esperarlo. Y digamos que no defraudó, aunque nosotros, los die hard, nos quedamos como esperando más.
Siete años después llega La Radiolina, aunque justo en el mismo año en el que me entero de la existencia de Sibérie m'était contéee, un excelente disco puro francés.
Y, la verdad, es una completa desilusión.
Siete años después llega La Radiolina, aunque justo en el mismo año en el que me entero de la existencia de Sibérie m'était contéee, un excelente disco puro francés.
Y, la verdad, es una completa desilusión.
lunes, setiembre 10, 2007
Talti
El 14 de agosto me quedé ciego. Iba en auto, observando a mi derecha lo ridículo del peinado de un adolescente, cuando dejé de ver. Tal vez la cómoda situación en ese momento marcó mi futuro, porque ni ahí ni después me sentí desesperado. Es más, disfruté al comienzo diez quién sabe veinte segundos de nada, y después me retiré y me puse a pensar en lo que sería el resto de mi vida. Recién cuando llegué a destino le dije a mi acompañante. Sentí sus manos crisparse en el volante del susto.
(Enrico Talti - Otro)
(Enrico Talti - Otro)
domingo, setiembre 02, 2007
El maestro de Go
El jugador, cuyo turno coincide con el final de la sesión, marca su jugada sellada en un plano, el cual se ensobra, sin mostrarlo a nadie. Al final de la sesión anterior, Otake se retiró al vestíbulo para guardar su jugada. Los dos jugadores habían colocado sus sellos sobre el sobre, el cual, a su vez, había sido lacrado en otro mayor, que se guardó en la caja fuerte de la posada durante el receso. De modo que ni el Maestro ni Yawata conocían la jugada de Otake. Las posibilidades eran limitadas, sin embargo, y el juego nos parecía a los espectadores algo claramente predecible. Observábamos con gran excitación. Negro 121 bien podía ser la culminación del juego.
Yawata debería haberlo encontrado de inmediato, pero sus ojos se pasearon por el plano.
--Oh-- dijo finalmente
Yo estaba cerca del tablero, pero incluso cuando la piedra negra fue colocada, tuve dificultad para encontrarla. Cuando la encontré, no hallé explicación. En la parte superior del tablero, muy lejos de la batalla en que se había transformado el nudo en el centro.
También para un aficionado como yo, tenía el aspecto de una jugada cumplida, dada la situación kò, en una distante zona del tablero. Una sensación de rechazo me invadió. ¿Había sacado ventaja Otake por ser Negro 121 una jugada sellada? ¿Había utilizado el artificio de la jugada sellada como una táctica? Si así era, estaba siendo indigno.
--La esperaba cerca del centro-- dijo Yawabata, sonriendo irónicamente mientras regresaba del tablero.
(Yasunari Kawabata - El maestro de Go)
Yawata debería haberlo encontrado de inmediato, pero sus ojos se pasearon por el plano.
--Oh-- dijo finalmente
Yo estaba cerca del tablero, pero incluso cuando la piedra negra fue colocada, tuve dificultad para encontrarla. Cuando la encontré, no hallé explicación. En la parte superior del tablero, muy lejos de la batalla en que se había transformado el nudo en el centro.
También para un aficionado como yo, tenía el aspecto de una jugada cumplida, dada la situación kò, en una distante zona del tablero. Una sensación de rechazo me invadió. ¿Había sacado ventaja Otake por ser Negro 121 una jugada sellada? ¿Había utilizado el artificio de la jugada sellada como una táctica? Si así era, estaba siendo indigno.
--La esperaba cerca del centro-- dijo Yawabata, sonriendo irónicamente mientras regresaba del tablero.
(Yasunari Kawabata - El maestro de Go)
viernes, agosto 24, 2007
La Tempestad.
Skakespeare se retira a Stratford. Finaliza La Tempestad y Próspero, el mago, ha perdonado a sus enemigos, ha liberado a Ariel y ha abdicado de su magia. Y en el epílogo habla, y uno descubre de qué se trataba todo esto.
Hay verdades históricas que deberían ser verdad, más por hermosas que por verdades.
Now my charms are all o'erthrown,
And what strength I have's mine own;
Which is most faint; now 'tis true,
I must be here confin'd by you,
Or sent to Naples. Let me not,
Since I have my dukedom got,
And pardon'd the deceiver, dwell
In this bare island by your spell:
But release me from my bands
With the help of your good hands.
Gentle breath of yours my sails
Must fill, or else my project fails,
Which was to please. Now I want
Spirits to enforce, art to enchant;
And my ending is despair,
Unless I be reliev'd by prayer,
Which pierces so that it assaults
Mercy itself, and frees all faults.
As you from crimes would pardon'd be,
Let your indulgence set me free.
(William Shakespeare - The Tempest)

Escucho Cruz de la Pequeña Orquesta Reincidentes y me veo tentado a publicarlo de nuevo. Debería.
Hay verdades históricas que deberían ser verdad, más por hermosas que por verdades.
Now my charms are all o'erthrown,
And what strength I have's mine own;
Which is most faint; now 'tis true,
I must be here confin'd by you,
Or sent to Naples. Let me not,
Since I have my dukedom got,
And pardon'd the deceiver, dwell
In this bare island by your spell:
But release me from my bands
With the help of your good hands.
Gentle breath of yours my sails
Must fill, or else my project fails,
Which was to please. Now I want
Spirits to enforce, art to enchant;
And my ending is despair,
Unless I be reliev'd by prayer,
Which pierces so that it assaults
Mercy itself, and frees all faults.
As you from crimes would pardon'd be,
Let your indulgence set me free.
(William Shakespeare - The Tempest)
Escucho Cruz de la Pequeña Orquesta Reincidentes y me veo tentado a publicarlo de nuevo. Debería.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)