jueves, marzo 23, 2006

Sin Leer

Anoche soñé esta frase, que por otra parte es verdadera: Llevo varios días sin leer, lo cual, casi, es un estado de ánimo.

lunes, marzo 20, 2006

Lobo, estás?

Estuve todo el fin de semana tarareando esta canción:

Condenada sangre
Cosquillea tibia.
No se puede soportar.

Fíjense señores:
Cuando esa tormenta suena
Provoca calamidad.

Por donde esas nubes van
Ya no late el animal, no late más.

Pasan los coches ligeros,
Conductores mudos
Que amenazan con flipar.

El nene sopla el flequillo.
El papi moquea brillo.
La radio ratatatá.

El mundo es tan chico, viejo,
Sin embargo nunca antes
Supe de alguien como vos.

Corrés con una gran golfa
Colgando de las pelotas
Y la vas de bailarín.


Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota. Poesía años noventa. No late maaaas.

miércoles, marzo 15, 2006

El idiota y yo

Como Javier me prestó El que tiene sed de Abelardo Castillo, _otra vez_ aflojé con El Idiota. Pero hace tiempo que quiero comentar alguito sobre ese libro de Don Fiodor. Terrible Novela. Con todas las letras. El problema es que es _demasiado_ coompleja para mí. Los personajes son _todos_ ambiguos, voy leyendo doscientas páginas y todavía no logro deducir la personalidad del Príncipe Mishkin, ni la de Nastasia Filipovna... creo que de ninguno de los personajes. Entonces, me cuesta avanzar, porque pierdo el hilo, me confundo, me enredo, cambio de opinión. O sea, terrible novela. El año que termine, sigo.

viernes, marzo 10, 2006

Parting is all we know of Heaven

–Cuando yo era joven tendía a la tristeza, a dramatizarme; quería ser Hamlet o Raskolnikoff, y ahora ya no.

***

Ella murió, la gente encontró su obra; la gente sabía que ella escribía versos –creo que en vida de ella se publicaron dos de sus poemas y nada más, y ahora no sé si han publicado todos, muchos no tienen valor, pero los que yo recuerdo de ella son versos lindísimos–. Parting is all we know of Heaven, and all we need of Hell: La despedida es todo lo que sabemos del Cielo, y todo lo que precisamos del Infierno. Lindísimo. Además, una despedida es las dos cosas. Quizás, el momento de la despedida es el momento más intenso en la relación entre dos personas. Cuando uno se despide de alguien, uno está más con esa persona que si uno la ve vulgarmente. Al mismo tiempo, uno sabe que ésa es la última vez. Quiero decir que en la despedida se dan a la vez (supongo que es eso lo que ella quiso decir), se dan a la vez la máxima presencia y la máxima ausencia, ¿no? Parting is all... usted sabe inglés, ¿no? Bueno, Parting is all we know of Heaven, and all we need of Hell. Qué lindo pensar que uno precisa del infierno, qué idea rara, ¿no?

***

Lucrecio dice: la gente piensa “voy a morir, el mundo sigue, los hombres siguen, qué horror”, pero no piensa: “qué horror, yo estaba muerto durante el sitio de Troya”. Él dice eso; si a nadie le duele no haber estado presente en el sitio de Troya qué importa que no esté presente en las próximas guerras.


De un reportaje a Borges que me pasó Diego, y que podría haber citado por seis o siete motivos más. Leer.

jueves, marzo 09, 2006

El nombre de la rosa

What's in a name? that which we call a rose
By any other name would smell as sweet;
So Romeo would, were he not Romeo call'd,
Retain that dear perfection which he owes
Without that title:--Romeo, doff thy name;
And for that name, which is no part of thee,
Take all myself.

(Romeo y Julieta, Acto II, Escena 2)

Si, (como el griego afirma en el Cratilo)
El nombre es arquetipo de la rosa
En las letras de rosa está la Rosa
Y todo el Nilo en la palabra Nilo

(Borges, El Golem)

Líber Falco

Una anécdota sobre este poeta uruguayo que es probablemente el poeta más uruguayo que hay. Del libro "Líber Falco" de Mario Arregui, libro del que tengo dos copias, por vueltas de la vida, y que leí por primera vez cuando iba al liceo.


Una vez Falco se apropió indebidamente de una estilográfica. Fue un robo curioso. Reconstruyo así lo que pasó:

Caminaba una tarde rumbo a su casa. Llevaba en la mano un diario. Lo había enrollado y lo llevaba poco menos que como quien lleva un estandarte; o mejor, como suelen llevar el cirio esos monaguillos boquiabiertos que mi lector habrá visto si alguna vez se detuvo a mirar una procesión. [...]

En cierta esquina dobló un señor apresurado. La prisa de éste y el ensimismamiento del otro produjeron el choque, y el diario estandarte o cirio del poeta lanceó al señor en el corazón, o en el bolsillo que va encima del corazón.

-Perdone -murmuró Faclo, atribuyéndose toda la culpa... de la que tenía solamente, las tres cuartas partes.
-Mire por dónde va -gruñó el señor.

Siguieron en sentido contrario, lento el uno, presuroso el otro.

Una hora más tarde llegó Falco a su casa. Aprontó el mate y se dispuso a leer el diario -a hojearlo, digamos con más propiedad, porque de los diarios no debe haber leído, lo que se llama leer, nada más que las columnas que le tocó corregir-. ¡Oh! ¡Una estilográfica enganchada en la punta del diario!... Días después la mostraba todavía con una sonrisa asombrada. Y explicaba y volvía a explicar cómo la había obtenido; lo explicaba con tantas reiteraciones que era fácil advertir que no podía relegar del todo la idea de haber cometido un delito.

miércoles, marzo 01, 2006

Ray Davies

El líder de los kinks debutó como solista, y se mandó esta belleza. Por favor, regalenmé el disco. Gracias.

la canción pop de tres minutos es una de las grandes formas artísticas del siglo XX. Esto se vuelve evidente en las canciones de amor. El amor se acaba, pero las canciones duran para siempre. Se las arreglan para capturar un momento y una emoción. Así descubres a dos personas, a un hombre y a una mujer, que no podrían habitar la misma casa o quizás el mismo país; pero la música te demuestra que lo suyo podría haber durado para siempre. En tres minutos no hay tiempo para reproches

[via diego]

viernes, febrero 17, 2006

Ulysses, Chaos, and Complexity

Pause. J.J. O'Molloy took out his cigarettecase.
False lull. Something quite ordinary.
Messenger took out his matchbox thoughtfully and lit his cigar.
I have often thought since on looking back over that strange time that it was that small act, trivial in itself, that striking of that match, that determined the whole aftercourse of both our lives. (U 7:760-765)

Hypermedia Joyce Studies: Thomas Jackson Rice. Gracias a mad max por traer el fragmento a mi memoria.

sábado, febrero 04, 2006

Jorge Luis Borges

Mientras cuido a Valentina, leo algún cuento de Borges. Un placer, siempre. De su "Nueva Antología Personal" que tengo en la biblioteca, puedo elegir casi al azar un cuento para saber que es bueno. El Inmortal, por ejemplo:


Entonces, con mansa admiración, como si descubriera una cosa perdida y olvidada hace mucho tiempo, Argos balbuceó estas palabras: Argos, perro de Ulises. Y después, también sin mirarme: Este perro tirado en el estiércol.

Fácilmente aceptamos la realidad, acaso porque intuimos que nada es real. Le pregunté qué sabía de la Odisea. La práctica del griego le era penosa; tuve que repetir la pregunta.

Muy poco, dijo. Menos que el rapsoda más pobre. Ya habrán pasado mil cien años desde que la inventé."

martes, enero 10, 2006

El Napoleón de Notting Hill

Como me quedé sin libros y ando medio Chesterton, agarré El Napoleón de Notting Hill de la biblioteca (la otra opción era Borges, pero a esta altura ya me sé los cuentos de memoria...). Es otra cosa, este es el primer libro... el humor no es mucho lo mío, pero este tipo es medio inabarcable, como Los Simuladores.

"Lo siento por el pobre Wayne, lo siento de verdad -pensó-. Habló en mi favor con espléndidas palabras en aquel Consejo. Y puso un ojo morado al viejo Barker con considerable elocuencia. Pero no comprendo qué puede esperar un hombre cuando lucha contra la aritmética, por no decir contra la civilización. Y qué magnífico truco es todo ese genio militar. Sospecho que acabo de descubrir lo que descubrió Cromwell, que un comerciante sensato es el mejor general, y que el hombre capaz de comprar y vender hombres puede guiarlos y matarlos. Es como sumar una columna de número en un libro mayor. Si Wayne tiene doscientos hombres, no puede poner a doscientos hombres en nueve lugares a la vez. Si han sido desalojados de Pump Street, están corriendo hacia alguna parte. Si no corren hacia la iglesia, corren hacia la fábrica. Y ya son nuestros. Los comerciantes no tendríamos ninguna posibilidad si las personas más inteligentes que nosotros no abrigaran ideas absurdas que les impiden razonar solos. Y yo, que soy relativamente tonto, veo las cosas como las ve Dios, como una vasta máquina. Dios mío, ¿qué es esto?" Y, llevandose las manos a los ojos, retrocedió y se tambaleó.

miércoles, enero 04, 2006

Luca Not Dead

#: "esa noche, ante poco más de 500 personas, momentos antes de ejecutar una poderosa versión de 'Fuck You', Luca dijo: 'ahí va la última'. Así fue. Dos días después, el 22 de diciembre lo encontraron muerto en la casa de una amiga, ubicada en la calle Alsina al 400, a causa de un paro cardíaco. Tenía 37 años y una cirrosis irreversible, causada por su adorada ginebra."

lunes, diciembre 26, 2005

G.K.Chesterton - El hombre que sabía demasiado

Vale la pena conocer a Horne Fisher tanto o más que al Padre Brown. La traducción no es la mejor, supongo, pero igual se disfruta, creo.


Era un hombre alto, rubio, demacrado y un tanto lánguido, de párpados pesados y nariz aguileña.

...

"¿Ha reflexionado ustede nunca sobre lo que representa el ser un hombre que no existe? Quiero decir,ser un hombre con una personalidad ficticia, que debe sostener a expensas no solamente de sus virtudes personales, sino de sus placeres, y sobre todo, de sus aptitudes personales. Ser una nueva especie de hipócrita, escondiendo una habilidad en una especie de servilleta. Este hombre había escogido muy cuidadosamente su hipocresía; era realmente una falsedad nueva. Más de un bellaco sutil se ha disfrazado de valiente caballero, de digno negociante, de filántropo y de santo; pero los cuadros chillones de un ridículo ganapán eran realmente un disfraz bastante nuevo. Pero el disfraz tenía que ser muy molesto para un hombre que realmente sabía hacer montones de cosas; no solamente disparar, sino dibujar y pintar y, probablemente, tocar el violín. Ahora bien, un hombre así puede encontrar útil el ocultar sus habilidades; pero no puede evitar el desear hacer uso de ellas donde no sirvan para nada. Si sabe dibujar, dibujará distraídamente sobre el papel secante. Yo sospecho que este bribón ha dibujado muchas veces la cara del pobre Puggy en un papel secante. Probablemente, empezó haciéndolo con borrones, como más tarde lo hizo con puntos, o mejor dicho, a tiros. Del mismo modo encontró un blanco en un rincón solitario y no pudo resistir la tentación de ejercitarse en secreto, como el que se emborracha. A usted le parecieron los tiros distribuidos de una manera irregular; y en verdad lo eran; pero no accidentales. No había dos distancias iguales; pero los distintos tiros estaban donde él se había propuesto ponerlos. Nada necesita una precisión tan matemática como una tosca caricatura. Yo mismo he chapuceado un poco en dibujo y puedo asegurarle que poner un punto donde usted quiera es ya toda una maravilla cuando se hace con una pluma que está casi tocando el papel. Hacerlo a través de un jardín con una escopeta es un milagro. Un hombre que sabe hacer estos milagros siempre siente el prurito de hacerlos, aunque sea a escondidas."

martes, diciembre 20, 2005

En busca de Klingsor.

Juan Martín me prestó este libro (que después me enteré que fue bastante best-seller hace un par de años) de un señor Jorge Volpi. Muy pero muy bueno. Y si uno es medio nerd, seguro que lo disfruta dos o tres veces más. El tipo se mete con la teoría de juegos, con el principio de incertidumbre, con el teorema de la incompletitud de Gödel, arma los personajes con los nobel de las primeras décadas... y sale bien parado. Como un nombre de la rosa más moderno. Encima escribe muy bien, usa pocos adjetivos. Bien de bien. Este librito me hizo pensar en una lista de "libros deductivos", y por eso me puse a releer "El hombre que sabía demasiado" de G.K.Chesterton. Por tercera vez.

miércoles, diciembre 14, 2005

on the road

no lo conseguí en inglés, y las traducciones de anagrama son, por lo general, horripilosas... pero "como dicen los chicos", "es lo que hay valor-a" :-&


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Corrían calle abajo juntos, entendiéndolo todo del modo en que lo hacían aquellos primeros días, y que más tarde sería más triste y perceptivo y tenue. Pero entonces bailaban por las calles como peonzas enloquecidas, y yo vacilaba tras ellos como he estado haciéndolo toda mi vida mientras sigo a la gente que me interesa, porque la única gente que me interesa está loca, la gente que está loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse, con ganas de todo al mismo tiempo, la gente que nunca bosteza ni habla lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas y entonces se ve estallar una luz azul y todo el mundo suelta un "¡aaah!".

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Me dormiría y lo olvidaría todo; tenía mi propia vida, mi propia y triste y miserable vida de siempre. En el cuarto de baño había un silencio de muerte. Me desnudé y me metí en la cama.

Terry salió con los ojos llenos de lágrimas. En su sencilla y curiosa cabecita se dijo que un chulo jamás tira los zapatos de una mujer contra la puerta ni le dice que se vaya. Se desnudó con un dulce y reverendo silencio y deslizó su menudo cuerpo entre las sábanas junto al mío. Era morena como las uvas. Vi la cicatriz de una cesárea en su pobre vientre; sus caderas eran tan estrechas que no pudo tener a su hijo sin que la abrieran. Sus pieran eran como palitos. Sólo medía un metro cuarenta y cinco centímetros. Hicimos el amor en la dulzura de la perezosa mañana. Después, como dos ángeles cansados, colgados y olvidados en un rincón de L.A., habiendo encontrado juntos la cosa más íntima y deliciosa de la vida, nos quedamos dormidos hasta la caída de la tarde.


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(...), aparte Lucille nunca me comprendía porque me gustan demasiadas cosas y me confundo y desconcierto corriendo detrás de una estrella fugaz tras otra hasta que me hundo. Así es la noche, y eso produce. No puedo ofrecer más que mi propia confusión.


lunes, diciembre 12, 2005

Huevos fritos

Huevos fritos: "Pero si creen que la cosa queda aquí se equivocan. Hasta Ferrán Adrià se ha ocupado del tema. En el libro 70 recetas muy personales (Junta de Andalucía), el maestro mundial da la receta de 'El huevo frito soñado'. Vean:

Ingredientes: 2 huevos, aceite de oliva, sal.

Preparación:

* 'A uno de los huevos le quito la yema y frío sólo la clara en una sartén con le suficiente aceite de oliva como para que no toque el fondo y se pegue. La dejo que fría bien hasta que queden puntillitas'
* 'La pongo sobre un plato y ahora hago lo contrario con el otro huevo: le quito la clara y frío sólo la yema, pero muy poquito, sólo lo justo para que coja color'.
* 'Esta yema la coloco sobre la clara anterior y así consigo el huevo frito soñado por muchos'

Sólo en un laboratorio puede llegar a precisarse una fritura tan perfecta tanto de la yema como de la clara. Gracias Ferrán."

[via el suplemento pan y rosas de brecha]

El diablo y dios - Sartre

Pasé por "El diablo y dios" y "Muertos sin sepulturas", dos obras de teatro del fenómeno este. La segunda es mejor que la primera, para mi humilde gusto, pero el diálogo este me dejó pensando un rato laaargo (dura hasta ahora).


LA MUJER (viendo al cura). - ¡Cura! ¡Cura! (El cura se escapa. Ella grita.) ¿Adónde va tan de prisa?

HEINRICH (deteniéndose) - ¡Ya no tengo nada! ¡Nada! Lo he dado todo.

LA MUJER - Ésa no es una razón para que huyas cuando se te llama.

HEINRICH (regresando hacia ella con fatiga) - ¿Tienes hambre?

LA MUJER - No.

HEINRICH - ¿Qué pides, entonces?

LA MUJER - Quiero que me expliques...

HEINRICH (vivamente) - Nada puedo explicar.

LA MUJER - Ni siquiera sabes de qué hablo.

HEINRICH - Está bien. Habla. ¡Pronto! ¿Qué es lo que quieres que te explique?

LA MUJER - ¿Por qué murió el niño?

HEINRICH - ¿Qué niño?

LA MUJER (riendo un poco) - El mío. Vamos, cura, lo enterraste ayer: tenía tres años y murió de hambre.

HEINRICH - Estoy fatigado, hermana, y ya no te reconozco. Os veo a todas el mismo rostro con los mismos ojos.

LA MUJER - Y sin embargo, eres cura.

HEINRICH - Sí, lo soy.

LA MUJER - ¿Quién, si no tú, me lo explicará? (Pausa) Si ahora me dejase morir yo, ¿obraría mal?

HEINRICH (con fuerza) - ¡Sí, muy mal!

LA MUJER - Eso pensaba. Y, no obstante, tengo muchas ganas. ya ves que tienes que explicarme.

(Hay un silencio. HEINRICH se pasa la mano por la frente y hace un violento esfuerzo).

HEINRICH - Nada sucede sin la venia de Dios y Dios es la bondad misma. De manera que cuando acontece, es lo mejor

LA MUJER - No comprendo.

HEINRICH - Dios sabe muchas cosas más que tú; lo que a tí te parece un mal es un bien a sus ojos, porque él pesa todas las consecuencias.

LA MUJER - ¿Y tú puedes entender eso?

HEINRICH - ¡No! ¡No! ¡No comprendo nada! ¡No puedo ni quiero comprender! ¡Es preciso creer! ¡Creer! ¡Creer!

LA MUJER (con una risita) - Dices que debes creer y no pareces creer siquiera en lo que dices

HEINRICH - Lo que digo, hermana, lo he repetido tantas veces desde hace tres meses que ya no sé si lo digo por convicción o por hábito. Pero no te engañes, creo en ello. Creo con todas mis fuerzas y con todo mi corazón. Tú eres testigo, Dios mío, de que ni siquiera por un momentoj ha rozado la duda mi corazónl. (Pausa). Mujer, tu hijo está en el cielo y allí volverás a encontrarlo. (HEINRICH se arrodilla).

LA MUJER - Sin duda, cura. Pero el cielo es otra cosa. Y, además, estoy tan fatigada que ya no encontraré fuerzas para regocijarme. Ni siquiera allá arriba.

HEINRICH - Perdóname, hermana.

LA MUJER - ¿De qué habría de perdonarte, cura? Nada me has hecho.

HEINRICH - Perdóname. Perdona en mí a todos los sacerdotes, tanto a los ricos como a los pobres.

LA MUJER (divertida) - Te perdono de todo corazón. ¿Estás contento ahora?

HEINRICH - Sí. Y ahora, hermana, vamos a rezar juntos; pidamos a Dios que nos devuelva la esperanza.

(Durante las últimas replicas, NASTY baja lentamente la escalera de la muralla).

LA MUJER (viendo a NASTY se interrumpe alegremente) - ¡Nasty! ¡Nasty!

NASTY - ¿Qué me quieres?

LA MUJER - Panadero, mi hijo murió. Tú que lo sabes todo, debes saber por qué.

NASTY - Sí, lo sé.

HEINRICH - Nasty, te lo suplico, ¡cállate! ¡Desventurados los que escandalizan!

NASTY - Murió porque los ricos burgueses de nuestra ciudad se han rebelado contra el arzobispo, su riquísimo señor. Cuando los ricos se hacen la guerra, son los pobres los que mueren.

LA MUJER - ¿Y Dios les permitió hacer esa guerra?

NASTY - Dios se lo había prohibido.

LA MUJER -Éste dice que nada sucede sin su permiso.

NASTY - Nada, a excepción del mal que nace de la perversión de los hombres.

HEINRICH - Mientes, panadero; mezclas lo verdadero a lo falso para engañar a las almas

NASTY ¿Sostendrías tú, acaso, que Dios permite esos duelos y sufrimientos inútiles? Yo digo que es inocente de todos ellos (HEINRICH se calla.)

LA MUJER - ¿Entonces, Dios no quería que mi hijo muriera?

NASTY - Si lo hubiera querido, ¿lo habría hecho nacer?

LA MUJER (aliviada) - Prefiero esto. (Al cura). ¿Ves cómo esto lo comprendo? ¿Entonces, el buen Dios se entristece cuando ve que yo sufro?

NASTY - Se entristece hasta la muerte.

LA MUJER - ¿Y nada puede hacer por mí?

NASTY - Sí. Claro que sí. Te devolverá a tu hijo.

LA MUJER (decepcionada) - Sí, ya lo sé: en el cielo.

NASTY - En el cielo no. Aquí en la tierra.

LA MUJER (atónita) - ¿En la tierra?

NASTY - ¡Será preciso pasar primero por el ojo de una aguja y soportar siete años de desventura, y luego comenzará el reino de Dios sobre la tierra; nuestros muertos nos serán devueltos, todo el mundo amará a todo el mundo y nadie tendrá hambre ya!

LA MUJER - ¿Por qué tendremos que esperar siete años?

NASTY - Porque se necesitan siete años para librarnos de los malos.

LA MUJER - Mucho habrá que trabajar para lograrlo.

NASTY - Por eso necesita el Señor tu ayuda.

LA MUJER - ¿El Señor Todopoderoso necesita mi ayuda?

NASTY - Sí, hermana. Durante siete años reinará todavía el Maligno sobre la tierra; pero si cada uno de nosotros pelea valerosamente, nos salvaremos todos y Dios con nosotros. ¿Me crees?

LA MUJER (levantándose) - Sí, Nasty, te creo.

NASTY - Tu hijo no está en el cielo, mujer, sino en tu vientre. Durante siete años lo llevarás contigo y al cabo de ese tiempo marchará a tu lado, pondrá su mano en la tuya y lo habrás parido por segunda vez.

LA MUJER - Te creo, Nasty, te creo.

(Sale)

HEINRICH - ¡La estás perdiendo!

NASTY - Si tan seguro estás, ¿por qué no me interrumpiste?

HEINRICH - ¡Ay! Porque parecía menos desgraciada. (NASTY se encoge de hombros y sale.). Señor, no tuve valor para callarlo: he pecado. Pero creo, Dios mío, creo en tu omnipotencia, en tu Santa Iglesia, mi madre, cuerpo sagrado de Jesús, del que soy miembro; creo que todo sucede por decreto tuyo, aun la muerte de un niño, y que todo es bueno. ¡Lo creo porque es absurdo! ¡Absurdo! ¡Absurdo!

lunes, noviembre 21, 2005

Futbol Poesía

Volvió a emigrar cuando su hijo Paolo se fue a Italia.
Sí, estuve con él en Bergamo. Estuve sin venir como dos años y medio. Pesaba cien kilos, me pasaba haciendo de comer, no salía, y además tomaba. Después vine, estuve un mes y me fui otra vez, un año y medio más. Me quedaba mucho solo, acompañaba a Paolo, iba a ver los partidos, lo esperaba de madrugada cuando venía. Era muy problemático Bergamo, le querían pegar a Paolo. Yo me peleé dos veces. Paolo se fue con dieciocho años y seis meses, y jugaba como en Peñarol, salía jugando. Hizo dos o tres jugadas de esas, se la pelaron y le clavaron el gol. ¡Para qué! Toda la gente: ¡uuuuu! Además lo echaban mucho. Pero yo hablé con los capos de la pesada del Atalanta, fui a los boliches de ellos. Agarré el coche y me fui solo. Los locos, cuando me vieron, quedaron duros. Les dije que no lo tocaran, que cualquiera que lo tocara iba a tener problema conmigo. Había uno que era así (pone las manos medio metro sobre su cabeza). Si lastiman a Paolo vengo por vos , le dije. Después me decían que era loco.


De una entrevista al Mudo Montero Castillo.

martes, noviembre 15, 2005

Fresán por tres

La magia secreta de un libro ajeno ---un libro no escrito por alguien que no somos nosotros y que, incluso, es un libro que ni siquiera nos pertenece--- reside en que uno, como ciertos animales peligrosos que sin embargo se domestican fácilmente (no a partir de la fuerza, eso que nos une a todos y nos iguala, sino de la inteligencia, aquello que nos separa en tribus irreconciliables y que nos hace temblar de felicidad ante el encuentro con un par), tiene algo que ganar leyendo. La prueba de esto es que las infancias con libros se recuerdan siempre como más felices que las infancias sin libros: uno puede haber tenido una niñez terrible, pero si leyó a la luz de grandes libros durante su oscuridad, a la hora de hacer memoria, se puede optar por el consuelo de recordar la alegría de las ficciones y no las tristezas de una realidad mal escrita.

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La memoria es el playback de nuestra vida y, en ocasiones, nosotros no hacemos otra cosa que mover los labios sin emitir sonido alguno, porque es nuestra memoria la que canta a través de nosotros. A lo sumo, en contadas ocasiones, cantamos un poco, desafinamos; pero la memoria nos ayuda poniendo a girar la música de nuestro pasado, nuestros Greatest Hits cada tanto remasterizados, cada tanto incorporando un bonus-track, versiones alternativas de la misma canción de siempre. Hay un momento imperceptible pero terrible y trascendente en que, pienso, finalmente estamos llenos de pasado, de memoria, por lo que nuestro presente y lo que nos queda del futuro no es más que un constante actuar ---cantar--- de acuerdo con lo que nos ordena y nos sugiere todo aquello que tuvo lugar hace tiempo. De ahí que los ancianos suelan recordar sucesos remotos con mayor facilidad que aquello que hicieron hace unas horas. El ayer es el refugio y ya no hay nada nuevo que pueda ocurrirnos, porque todo lo que nos puede llegar a suceder tiene su rumbo ya prefijado en un mapa viejo de la isla electrojaponesa de Karaoke.

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(...) tienen finales muy felices o finales muy tristes según del lado en que uno quiera ponerse o, mejor dicho, según del lado en que uno ya está por más que no se haya dado cuenta de cuándo fue que lo eligió, por más que nunca le hayan explicado que esa elección era para siempre.

martes, noviembre 08, 2005

Pequeña Orquesta Reincidentes.

Últimamente escucho y escucho y escucho los pocos temas que tengo de Pequeña Orquesta Reincidentes. Música y letra. Los estoy poniendo en el mismo cajón que a Fernando Cabrera. No es poca cosa.


Enero, flor del Paraná
Febrero, flor de enredadera
Marzo, playas del otro lado
Abril, dormir, pegado, salado

Mayo, aburrirse en un umbral
Junio, borracho de promesas
Julio, soñar sin dios ni patrón
y que al fin me quieras.