miércoles, marzo 01, 2006

Ray Davies

El líder de los kinks debutó como solista, y se mandó esta belleza. Por favor, regalenmé el disco. Gracias.

la canción pop de tres minutos es una de las grandes formas artísticas del siglo XX. Esto se vuelve evidente en las canciones de amor. El amor se acaba, pero las canciones duran para siempre. Se las arreglan para capturar un momento y una emoción. Así descubres a dos personas, a un hombre y a una mujer, que no podrían habitar la misma casa o quizás el mismo país; pero la música te demuestra que lo suyo podría haber durado para siempre. En tres minutos no hay tiempo para reproches

[via diego]

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Me hace pensar en la canción "Mi rock perdido", de Los Rodríguez, che.

Rodia dijo...

Adecuadísimo. No la conocía. Fernando Cabrera (que es por leeeejos el mejor poeta uruguayo que este humilde escucha conoce) dice que cuando escucha a Calamaro le parece tan inalcanzable que le dan ganas de no escribir más.

Anónimo dijo...

¿El humilde escucha ha leído algo de Líber Falco?

Rodia dijo...

De memoria puede ser

Mira cómo los niños,
en un aire y tiempo de otro tiempo,
rien.
Cómo en su inocencia,
la Tierra es inocente
y es inocente el hombre.
Míralos cómo al descubrir la muerte
mueren, y ya definitivamente
ya sus ojos y dientes
comienzan a crecer junto a las horas.

(al final me ayudé con la internet)

Sin embargo, lo que más me gusta de Líber Falco es una anécdota maravillosa que aparece en un libro sobre él de Mario Arregui, un libro que del que tengo dos ediciones iguales en mi casa por razones de las vueltas de la vida.

Prometo postearla cuando la encuentre.