viernes, agosto 03, 2007

El poder de la risa (columnista invitado)

Mi amigo Juan Martín, que no es blogger sino escritor, manga de ignorantes, pero que debería ser blogger, porque este texto que me mandó como para enaltecer este espacio es bien bloggie, lo que puta sea eso. Disfrutenló, y a vos, jahey, ya sé que vas a tener algo para decir desde Venecia con Romeo y Julieta.

No se trata de un texto de autoayuda. No mencionaré la cantidad exacta de músculos que se usan para reír, ni ninguna otra estadística gardstyled (¡ah pícaro numerólogo que balconeas las matemáticas, siempre a punto de caer –?–).

Se trata del Humor, y de cierto poder, sí, que se oculta en su seno; un poder más… siniestro… que el de la autoayuda. La expresión más concreta del humor es la Comedia, opuesta a la Tragedia y compañera inseparable de ésta, tal como nos vienen mostrando desde hace miles de años las máscaras de Talia y Melpomene (que recuerdo más que nada al comienzo de Los 3 stooges –al escribir esto suena en mi cabeza la cortina musical, c’est inévitable).

Sin embargo, sostendré hasta el final –el final de este texto– que se trata de fenómenos esencialmente distintos.

La primera gran diferencia que aparece, es la universalidad de la Tragedia frente al carácter local de la Comedia.

Y ya que nos tomamos el trabajo de ir dos mil y pico de años para atrás a buscar a Talia, quedémonos por allá, al menos un par de párrafos. La Tragedia de Aristóteles (preciosamente condensada en «El superhombre de masas» de Umberto Eco) mantiene su vigencia hasta el presente. La Comedia (de autor homónimo, u homohomínido, o como se diga) probablemente ni siquiera fue escrita (aunque Aristóteles la mencione al final de la Tragedia, y aunque Umberto Eco nos haya tenido convencidos de que una copia estaba oculta en una abadía italiana). Aristóteles jamás habría escrito una obra con tantas chances de quedar obsoleta en poco tiempo. Después de todo, un tipo que escribe para la posteridad no va a estar perdiendo el tiempo en chimangos. Pero heme convencido de que aún cuando la obra hubiera existido y hubiera llegado hasta el presente, no tendría la vigencia de la Tragedia.

Como demostración ad-exemplum de estas afirmaciones voy a decir que las tragedias de Shakespeare no pierden vigencia con el tiempo, mientras que las novelitas picarescas de Cervantes no tienen gracia ninguna. Podemos también leer a Imre Kertész traducido del húngaro –previo pasaje por el francés, acaso– y supongo que continúa siendo eficaz (e incluso debería ocurrir con Shusai-san), pero es inútil traducir Inodoro Pereyra a un dialecto pakistaní. Un monólogo de Landrisina doblado al ainglés debe resultar tan poco gracioso como una comedia bosquimana.

En definitiva, que la tragedia es fácilmente exportable y la comedia, no. Y pondré como último example las telenovelas centroamericanas que tanto nos hacen llorar, y los programas cómicos del Canal de las Estrellas. Punto.

¿Por qué pasa esto? Alors –ergo, para los ígnaros– la segunda diferencia: al intentar analizar lo trágico y lo cómico, vemos que lo primero se presta a tal estudio, mientras que lo segundo no soporta la disección. Al menos no sin pudrirse en manos del disector, y exhibir unas entrañas pestilentes. Los componentes de la Tragedia, siguen siendo trágicos (
el llanto está lleno de lágrimas, que son llantos chiquititos; pero así, todos juntos, a rastras por tu carita, ¡qué tristeza!). La comedia, en cambio, no está compuesta por cosas cómicas, sino por cosas –aún trágicas– sacadas de contexto. El humor es eso: sacar algo de contexto. Al analizar lo cómico y volver sus componentes al contexto que naturalmente tienen, estos pierden toda comicidad (incluso causa rechazo comprobar de qué nos estábamos riendo). No existen hechos cómicos. Sí existen hechos trágicos (no digo que sean los únicos, que eso lo analice Rodion, asesino). Me gusta creer que, eligiendo el contexto adecuado, se puede encarar todo con humor.

Pero lleguemos rápido (
antes de que os empantanéis, con esas patas descalzas, sin cerdas, sin cascos, gastadas de patear tecnodances) a la tercera diferencia: lo trágico parece operar sobre la naturaleza humana (a corazón abierto), mientras que lo cómico, por depender puramente del contexto, sobre lo social; o lo que es lo mismo, sobre lo cultural. Resumiendo (que te tengo ley): La Tragedia opera sobre centros emocionales, intrínsecamente humanos, y la Comedia sobre complejos culturales.

Tan claro como las aguas de Glen-Car (
que así caen in pools among the rushes, that scarce could bathe a star; there we seek for slumbering trout & whispering in their ears, give them unquiet dreams),así de claro digo, surge el poder de la risa. El poder colonizador de la risa. Si podemos hacer que una sociedad aprenda a disfrutar de nuestra comedia, la estaremos invadiendo y conquistando por imposición de nuestros contextos. El día que miremos las comedias de SONY y nos sonriamos –tan sólo eso, no pido más– conjuntamente con las risas de los claques, habremos sido conquistados. El rico patrimonio estará vendido al alto precio de la Tvcable.

Aplaudo, desde aquí, las versiones argentinas de comedias yankees, aplaudo a Francella y a Frorencia Peña, porque mirándolos a ellos sólo corro el riesgo de transformarme en argentino –shit!– cosa por demás inevitable –¡requetechanfle! –y no en norteamericano (aunque a punto estuve de escribir "americano").

Y dos cosas más. No, tres; tres cosas más: no existe (1) un modelo que permita obtener el perfil cultural de una sociedad a partir de su comedia y creo que es posible hacerlo y es an earnishious idea (always remember the importance of being earnest); la cosa número 2 es que la Comedia de Aristóteles permitiría una
mejor comprensión de la cultura griega; por lo menos sabríamos cuándo hablan en serio y cuando están jorobando; y lo tercero (3): desconfíe, siempre, de un claque; mire con recelo a ese soldado invasor que tiene la misión de meterse en su cabeza y cambiar todas las conexiones; y téngalo siempre presente, manténgalo de este lado de la conciencia, no lo deje entrar en su subconciente.

(Su-subconciente suena bárbaro!)

9 comentarios:

Walter Hego dijo...

Interesante texto. Pa pensarlo.

Ahora, dos cositas:


1. ¿"Ígnaro" vendría siendo algo así como un ignaro de tal calibre que se prende fuego espontáneamente?

2. Hizo bien Juan en escribir "norteamericanos" y no "americanos", ya que éste es un término mucho más impreciso que aquél.

Ahora bien, creo yo que mejor habría hecho el amigo JM en decir "estadounidense", gentilicio que, a diferencia de "norteamericano", no comprende también a los canadienses y mexicanos.

Salú.

Rodia dijo...

trivialdades.

Walter Hego dijo...

Rodia: ¿Las "trivialdades" son trivialidades que no llegan a serlo? ¿Banalidades que se quedan a un paso de la banalidad?

Rodia dijo...

exacto.

Anónimo dijo...

¿Sugiere acaso el Sr. que debemos reírnos de Cacho de la Cruz y su troupe y no de, por ejemplo: South Park, para no ser colonizados?

Sinceramente, ¡Hay tan pobres muestras de humor vernáculo! Nos condena, por patriotas, a la ausencia de risa. (Yo sé que el hermano Jorge estaría de acuerdo… pero ya sabemos cómo terminó)

Postulo lo siguiente: cuando el humor hace foco en el hombre - o humanidad para no ofender géneros-, todos nos podemos reír.

Tanto “Tartufo”, como “El Avaro” de Molière… incluso el “cándido” y otros textos de Voltaire, si bien en otro contexto y con otras claves culturales, nos mueven a risa. Tratan miserias humanas como la hipocresía o la avaricia, pero en clave de humor.

“Al analizar lo cómico y volver sus componentes al contexto que naturalmente tienen, estos pierden toda comicidad (incluso causa rechazo comprobar de qué nos estábamos riendo)”

Estoy de acuerdo. Por eso creo que tragedia y comedia son dos caras de una moneda. Por lo tanto tan valedera una como la otra.

Por eso, no se amargue, venga a la Claque -pues es femenina- que le hacemos un lugarcito.

Y una cosita más: justo anoche me compré el Fausto y abre la obra una discusión entre el director, el poeta y el gracioso que me recordó mucho este post.

Nada más.

Anónimo dijo...

Heme aquí, soy JM, como me han denominado en algún comment.
No voy a empecinarme en defender unas afirmaciones que explícitamente me comprometí a sostener sólo "hasta el final del texto", compromiso, por otra parte, cumplido.
Es más, estoy dispuesto a desdecirme de todo lo que he estado diciendo. Pido, tan sólo, una coartada. Y en tus palabras, Circe, hay un esbozo de coartada; algo se asoma por allí. Pero que queda incompleto.
Haces una división dentro del humor en dos grupos: "cuando el humor hace foco en el hombre" por un lado, y por otro, un grupo inespecificado que nos vemos obligados a llamar cuando el humor no hace foco en el hombre (admito que queda un poco ambiguo, por ejemplo podríamos incluir aquí: chistes de animales -I'm sorry, I'm perry- chistes de primer acto, etc. dónde etcétera significa un montón de cosas más, as usual).
Esta división es muy funcional a lo que dices ya que "cuando el humor hace foco en el hombre" se estaría acercando mucho al drama, y por tanto Tragedia y Comedia serían dos caras de una moneda (en tal caso convendría poner nombre a esa moneda; ¿hombre, tal vez?, don't think so).
¿Pero, existe realmente un humor del que podamos decir que hace foco en el hombre? Me gustaría que me contaras un poco más a qué te refieres.
En cuanto a claque, Circe querida, no lo digo refiriéndome a la troupe sino a un solo individuo. No sé de qué forma designarlo y me acepto sugerencias al respecto, lo cual me haría la vida más fácil.
Coincidimos en que Cacho de la Cruz no es muy gracioso, pero me parece que se debe a que en humor también hay creaciones eficaces e ineficaces. Aunque ignaro (to WH, in memoriam) acerca de qué es South Park, me atrevo a sospechar que hay bastante más uruguayos que gozan con Cacho que con SP.
Y oso, también, invitarte a considerar la posibilidad de que quizás ya estés a medio globalizar, tú también como la mejor.

Anónimo dijo...

Si ud. está dispuesto a desdecirse así como así, no juego más, porque en cualquier momento me dice que tengo razón y ¿qué gracia?

En fin, le voy a contestar lo que ahora me lleva menos tiempo, porque me tengo que ir: pero no quiero hacerlo sin informarle que por definición claque es un grupo de personas. Una claque de un integrante es tan pero tan pero tan triste, que se merece ser la claque del programa pizza carballo. Otro adalid del humor nacional…

Lo reto a que me cuente de una creación eficaz de humor nacional. Y no vale guambia porque ya no corre.

Después le cuento lo del foco humano y demás.

Rodia dijo...

. el programa de ayer de la culpa es nuestra!
.juceca!
. inodoro pereyra (no es uruguayo pero debería serlo!)

Anónimo dijo...

punto para Rodia.

Juceca: tan grande que no merece ser uruguayo!

Y buéh, anoto a leo maslíah.

Pero creo que por acá me planto.