viernes, diciembre 04, 2009
martes, diciembre 01, 2009
Misterio
Para la diputada electa Ana Lía Piñeyrúa “creer que el resultado se debe a los errores del candidato sería una versión bastante superflua”, y es necesario “ir más hondo en el tema”. La futura legisladora dijo ayer a la diaria que es necesario estudiar las elecciones pasadas como resultado de un “fenómeno sociocultural de muchos años”, que generó que “nuestros discursos no lograran captar al electorado, a pesar de que eran propositivos y fundados, y estaban inspirados en solucionar lo que la gente sentía que eran sus principales problemas”.
Piñeyrúa consideró que los especialistas en opinión pública deberán analizar “por qué hay más de un 50% del electorado que prefiere un candidato con antecedentes penales, un candidato mal hablado, que no se corresponde con la tradición de los presidentes del Uruguay”, dijo, en referencia al hoy presidente electo. “Para mí no tiene ningún atractivo la figura de Mujica”, pero por eso, justamente, una de las conductoras de Concordia Nacional reconoció que se debe analizar “la estrategia que sigue Mujica para lograr que legítimamente el 50% de los uruguayos depositara su confianza en él; yo nunca hubiera votado por él ni por alguien parecido, pero hay que analizar por qué seduce al 50% de los uruguayos”, insistió. “Para esas preguntas no tengo las respuestas todavía”, agregó.
La diaria tiene página web 2.0. Aunque poner un símbolo de más para algo que no sea "ampliar" es un tropezón, igual se festeja por más y más de un proyecto que viene a ser uruguay 2.0
Piñeyrúa consideró que los especialistas en opinión pública deberán analizar “por qué hay más de un 50% del electorado que prefiere un candidato con antecedentes penales, un candidato mal hablado, que no se corresponde con la tradición de los presidentes del Uruguay”, dijo, en referencia al hoy presidente electo. “Para mí no tiene ningún atractivo la figura de Mujica”, pero por eso, justamente, una de las conductoras de Concordia Nacional reconoció que se debe analizar “la estrategia que sigue Mujica para lograr que legítimamente el 50% de los uruguayos depositara su confianza en él; yo nunca hubiera votado por él ni por alguien parecido, pero hay que analizar por qué seduce al 50% de los uruguayos”, insistió. “Para esas preguntas no tengo las respuestas todavía”, agregó.
La diaria tiene página web 2.0. Aunque poner un símbolo de más para algo que no sea "ampliar" es un tropezón, igual se festeja por más y más de un proyecto que viene a ser uruguay 2.0
miércoles, noviembre 25, 2009
martes, noviembre 17, 2009
Difrente
En un supermercado de Bordeaux, dos personas me dejaron su lugar en la cola porque solamente estaba comprando una coca. En Uruguay, y en los casi cuatro años que llevo de padre, nunca me pasó lo mismo cuando llegaba con alguno de mis hijos en brazos.
Como dice Valentina, es difrente.
Como dice Valentina, es difrente.
martes, noviembre 10, 2009
No hay precio por la burdosidad
Desde el primer momento se adivina lo burdo de la cosa. Al golpe de vista se sabe de quién viene. Inmediatamente se adivina a dónde quiere llegar. Y rápidamente se concluye lo imbécil del intento.
Cuando quieren propagarlo, es peor. La risa irónica de los caminantes al verlos repetir y repetirse los vuelve (a los caminantes) más fuertes, más autocomplacientes, más seguros. Y entonces intentan explicarlo y todos saben que no, que no es por eso, que es por lo otro, y hasta los propios se sonrojan por el insulto. Pero siguen, invariables, torpes, orgullosos, miopes, buscando la vez ciento para que se produzca el milagro de la mentira en verdad. Y uno finalmente reacciona, primero se enoja y finalmente, aliviado, se burla. Y les agradece le recuerden de qué lado de la mecha se encuentra. Y pide: para ellos, nada. A veces los términos medios hacen mal.
Basta de eufemismos, digamosló claro: esa banderita uruguaya en los autos es una sublime pelotudez.
Cuando quieren propagarlo, es peor. La risa irónica de los caminantes al verlos repetir y repetirse los vuelve (a los caminantes) más fuertes, más autocomplacientes, más seguros. Y entonces intentan explicarlo y todos saben que no, que no es por eso, que es por lo otro, y hasta los propios se sonrojan por el insulto. Pero siguen, invariables, torpes, orgullosos, miopes, buscando la vez ciento para que se produzca el milagro de la mentira en verdad. Y uno finalmente reacciona, primero se enoja y finalmente, aliviado, se burla. Y les agradece le recuerden de qué lado de la mecha se encuentra. Y pide: para ellos, nada. A veces los términos medios hacen mal.
Basta de eufemismos, digamosló claro: esa banderita uruguaya en los autos es una sublime pelotudez.
miércoles, octubre 28, 2009
Generación rosada
Esa generación está enojada, enojadísima. Se enoja en twitter, en facebook, en los status de los messengers, se enoja por mail. Se enoja por todo el mundo.
Esa generación no incluye a los que piensan que anular la ley en el parlamento es una esperanza, porque les importa más el país que somos que la misma ley.
Esa generación no es tan imbécil como para pensar "no es mi culpa".
Esa generación tiene sensibilidad de izquierda, pero no es frenteamplista. Al menos, no es demasiado frenteamplista. Al menos, no es orgánicamente frenteamplista. Tampoco es tan estúpida como para sugerir que en la segunda vuelta hay que anular el voto.
Esa generación no tenía nada para festejar el domingo. Y odia profundamente a los que festejaban, mucho más que a los que no votaron la rosada.
Está herida, pero creo que por primera vez está consciente de que existe. No sé qué va a ser de esta generación, pero algunos ya ponen en su status "siempre vale la agonía de la prisa, aunque se llene de sillas el lugar". Curiosamente, la mayoría de los de esa generación, no tiene hijos. Yo sí, y es por ellos que esta generación, que parte desde la ética, es de lo que me agarro ahora para no salir a cagar a patadas en el culo a todos esos pajeros de izquierda anacrónica, vencidos, que muy sueltos de cuerpo me dicen "esto ya se saldó". Si se me permite: la pija.
Estoy buscando un logo, que no sea ese tan choto del "yo no soy del 52%", que tenga algo más que ver con el ser que con el no ser. Estoy buscando un nombre. Generación rosada es espantoso, pero casi inevitable.
Esa generación no incluye a los que piensan que anular la ley en el parlamento es una esperanza, porque les importa más el país que somos que la misma ley.
Esa generación no es tan imbécil como para pensar "no es mi culpa".
Esa generación tiene sensibilidad de izquierda, pero no es frenteamplista. Al menos, no es demasiado frenteamplista. Al menos, no es orgánicamente frenteamplista. Tampoco es tan estúpida como para sugerir que en la segunda vuelta hay que anular el voto.
Esa generación no tenía nada para festejar el domingo. Y odia profundamente a los que festejaban, mucho más que a los que no votaron la rosada.
Está herida, pero creo que por primera vez está consciente de que existe. No sé qué va a ser de esta generación, pero algunos ya ponen en su status "siempre vale la agonía de la prisa, aunque se llene de sillas el lugar". Curiosamente, la mayoría de los de esa generación, no tiene hijos. Yo sí, y es por ellos que esta generación, que parte desde la ética, es de lo que me agarro ahora para no salir a cagar a patadas en el culo a todos esos pajeros de izquierda anacrónica, vencidos, que muy sueltos de cuerpo me dicen "esto ya se saldó". Si se me permite: la pija.
Estoy buscando un logo, que no sea ese tan choto del "yo no soy del 52%", que tenga algo más que ver con el ser que con el no ser. Estoy buscando un nombre. Generación rosada es espantoso, pero casi inevitable.
lunes, octubre 26, 2009
Puta madre.
El domingo, ya lo saben, fui a votar a Paysandú. Y convencí a mi padre de poner la papeleta rosada. El no quería, decía que ya estaba saldado, que ya había votado amarillo hace 20 años, y que era hombre de palabra. Le dije que pensara en sus nietos, y que recordara que ya había cambiado otras veces. El domingo llegué a Paysandú y mi padre ya había votado (votó temprano porque veníamos de visita). Me dice, rezongando, "puta madre, me seguís haciendo cambiar cosas". "No sabés la alegría que me das", le dije. Y nos fuimos a comer pollo hecho en el mediotanque, y a jugar con los gurises. Mi madre me dice: "siempre dije que tenías que haber sido diplomático". Le contesté que no, que simplemente lo hice olvidar su indiferencia.
Mi padre no es un idiota, no es un cornudo. Simplemente es resultado de la Historia. No se puede esperar un comportamiento "ideal" si uno no trabaja para ello.
Creo que hubo una doble mala campaña: una mala campaña del Frente Amplio, por omisa (no, no me joda, por omisa, mierda), y una mala campaña de nosotros mismos, que intentamos recurrir a imágenes apocalípticas, cuando lo verdaderamente importante era la imagen país, la identidad. Lo pusimos, como dice mi amigo zeta, demasiado en blanco y negro. O estabas a favor de matar a todos los milicos bien muertos, púdranse en la cárcel, hijos de puta, o eras un reaccionario traidor a la patria. Y nos olvidamos que no hay nada más sin apuro que un pueblo haciendo la historia.
***
Tengo una tristeza desbordante. Tal vez mañana no suscriba lo que dije. Me cuesta recuperar mi equilibrio. Cualquier análisis sigue mal. Veremos.
Mi padre no es un idiota, no es un cornudo. Simplemente es resultado de la Historia. No se puede esperar un comportamiento "ideal" si uno no trabaja para ello.
Creo que hubo una doble mala campaña: una mala campaña del Frente Amplio, por omisa (no, no me joda, por omisa, mierda), y una mala campaña de nosotros mismos, que intentamos recurrir a imágenes apocalípticas, cuando lo verdaderamente importante era la imagen país, la identidad. Lo pusimos, como dice mi amigo zeta, demasiado en blanco y negro. O estabas a favor de matar a todos los milicos bien muertos, púdranse en la cárcel, hijos de puta, o eras un reaccionario traidor a la patria. Y nos olvidamos que no hay nada más sin apuro que un pueblo haciendo la historia.
***
Tengo una tristeza desbordante. Tal vez mañana no suscriba lo que dije. Me cuesta recuperar mi equilibrio. Cualquier análisis sigue mal. Veremos.
miércoles, octubre 21, 2009
De terror
En mi casa, por recomendación de Diego, estamos mirando Coraline. "A Valentina, si no se asusta, pasale Coraline. Yo la vi, y me gustó". Pensé que tal vez podía asustarse. Probé, y se asustó un poco en algunas partes, y no le convencieron otras. Y tuvo su opinión. Y Coraline es una excelente película.
***
Casualmente, en la diaria de hoy, aparece esta nota, en la sección Mundo idiota:
La reciente película -aún no estrenada en Uruguay- de Spike Jonze, Where the Wild Things Are, se ha convertido en un gran éxito, pero también en fuente de varias críticas de padres preocupados. El film está basado en un best-seller de literatura infantil publicado por Maurice Sendak, que cuenta el periplo de un niño por una tierra de monstruos, en lo que resulta ser un viaje de iniciación y un relato moral. Pero algunoas padres solamente parecen haber percibido lo tremebundo de los monstruos visualizados por Jonze, y algunos han elevado petitorios acusando a la película de ser demasiado violenta para los infantes.
Consultado al respecto, el autor de la novela, Sendak, contestó sin mucha diplomacia que esos padres preocupdos "se podían ir al diablo", agregando que si los niños actuales no podían aguantar esa historia "que se vayan a sus casas, o que mojen los pantalones; que hagan lo que quieran".
Defensor del derecho infantil a asustarse un poco, Sendak recordó también que su personaje favorito de Disney cuando era niño, el ratón Mickey, no era precisamente la más amable de las criaturas en un principio, cuando aún tenía dientes, y que solía maltratar a Minnie y hacer cosas dudosas, pero que luego, como el personaje se hizo demasiado popoular habían pasado esas características al Pato Donald y Mickey se había convertido en "una gran nada" a la que "desprecié luego de cierto tiempo".
***
La razón de la rosa
La Constitución y las leyes marcan límites a los individuos. Los jueces resuelven en ese marco los conflictos sociales, y el Estado puede usar la fuerza para garantizar que las normas se cumplan. Pero todo eso no basta para que exista un estado de derecho; hace falta también el propio poder estatal respete de modo estricto los limites constitucionales y legales. De lo contrario, traiciona la confianza de los ciudadanos que le han permitido actuar con violencia y el sistema creado para asegurar una convivencia libre y civilizada se convierte en un generador de arbitrariedad e incertidumbre. Esa traición del Estado es el peor crimen contra la democracia. Siembra un miedo que no lo deja crecer.
Esa traición fue la que cometió la dictadura cívico-militar uruguaya. Se apoderó del poder estatal delegado por la gente, y lo empleó contra ella para el terrorismo de Estado, que es el más grave de los terrorismos. Los represores no sólo fueron culpable de hurtos, violaciones, torturas, desapariciones y asesinatos, sino también de sofocar las bases mismas del estado de derecho, al pervertir la función de los poderes públicos.
La Ley de Caducidad agravó el crimen cuando pretendió darle validez, en democracia a la perversión dictatorial. Lo hizo en nombre de una presunta “lógica de los hechos” a la que quiso consagrar como derecho, y arrasó así, en forma simultánea, con el derecho y con la lógica. Mandó callar a la sociedad lastimada y a los jueces, que tenían el deber de asistirla para que pudiera sanarse. Otorgó al presidente de turno la potestad de bloquear, por una solo voluntad y sin rendir cuentas a nadie, la búsqueda de la verdad y la determinación de responsabilidades. Por ésos y muchos otros motivos violó la Constitución, como lo reconoció el lunes mediante una declaración contundente y unánime, la Suprema Corte de Justicia.
Para convencer a la población de que debía aceptar ese acto profundamente regresivo, el gobierno del doctor Julio María Sanguinetti y sus aliados apelaron al recurso mas indigno: sostuvieron, hasta el último minuto de la campaña por el referendo de abril de 1989, que la impunidad disminuía el riesgo de dictadura.
Mentían: no había condiciones, en América Latina de fines de los 80, para golpes de Estado, ellos lo sabían mejor que nadie; quizás algún día quede claro por qué querían que la gente creyera imposible un verdadero restablecimiento del estado de derecho.
El resultado hundió al país en la miseria moral y el desamparo ético, como nos lo han recordado numerosas ocasiones los organismos de la comunidad internacional que se ocupan de cuestiones jurídicas. Al establecer que la sociedad debía dejar pasar los peores crímenes, se borraron los puntos de referencia para cualquier otro deseo de justicia. Varias generaciones han crecido bajo la consigna implícita de que cualquier aberración puede aceptarse por conveniencia.
El concepto de justicia es un producto histórico de la civilización; sustituye el imperio de los mas fuertes, y se ajusta a la evolución de las ideas predominantes sobre lo que no puede permitirse. Remplaza, por lo tanto, a la venganza, y auque los olfatos sensibles puedan reconocer aún ese origen, todo huele mucho peor cuando el despotismo se sale con la suya y la justicia como escribió León Felipe “vale menos, infinitamente menos que el orín de los perros”. El domingo 25 tenemos la oportunidad de limpiarla con el Sí a la anulación de la Ley de Caducidad, para que, por primera vez en décadas, recupere un aroma a futuro.
Marcelo Pereira, la diaria, miércoles 21 de octubre de 2009
***
En el año 89, en Paysandú, la murga Guarda el Pomo cantaba:
Yo firmé, yo firmé / dígame compadre ¿qué sucederá? / vote bien, vote bien / no habrá más impunidad
Seguramente a diferencia de la mayoría de los lectores de este blog, en ese año yo hubiera votado amarillo. Por suerte no podía votar. Mi madre, colorada como el resto de mi familia, votó verde, ante el horror del entorno, sumergido en el terror.
Mi madre el domingo vota rosado.
Yo voy a volver a Paysandú, a votar rosado.
Es raro, muchos me preguntaron por qué andaba con el pin. Invariablemente les contesto: "Porque tengo una hija que va a cumplir cuatro, y un hijo que va a cumplir dos". And i mean it.
Vuelvo al año 1989, y me pongo a tararear el Jingle Bells, y canto lo que no canté entonces, y lo que seguramente no voy a cantar esta vez, porque ya no tengo 17 años, y disfruto mucho más los silencios.
Yo firmé, yo firmé / dígame compadre ¿qué sucederá? / vote bien, vote bien / no habrá más impunidad
Y pienso: hijos de puta, ¿cuánto nos costaron tantos años de terror?
***
Casualmente, en la diaria de hoy, aparece esta nota, en la sección Mundo idiota:
La reciente película -aún no estrenada en Uruguay- de Spike Jonze, Where the Wild Things Are, se ha convertido en un gran éxito, pero también en fuente de varias críticas de padres preocupados. El film está basado en un best-seller de literatura infantil publicado por Maurice Sendak, que cuenta el periplo de un niño por una tierra de monstruos, en lo que resulta ser un viaje de iniciación y un relato moral. Pero algunoas padres solamente parecen haber percibido lo tremebundo de los monstruos visualizados por Jonze, y algunos han elevado petitorios acusando a la película de ser demasiado violenta para los infantes.
Consultado al respecto, el autor de la novela, Sendak, contestó sin mucha diplomacia que esos padres preocupdos "se podían ir al diablo", agregando que si los niños actuales no podían aguantar esa historia "que se vayan a sus casas, o que mojen los pantalones; que hagan lo que quieran".
Defensor del derecho infantil a asustarse un poco, Sendak recordó también que su personaje favorito de Disney cuando era niño, el ratón Mickey, no era precisamente la más amable de las criaturas en un principio, cuando aún tenía dientes, y que solía maltratar a Minnie y hacer cosas dudosas, pero que luego, como el personaje se hizo demasiado popoular habían pasado esas características al Pato Donald y Mickey se había convertido en "una gran nada" a la que "desprecié luego de cierto tiempo".
***
La razón de la rosa
La Constitución y las leyes marcan límites a los individuos. Los jueces resuelven en ese marco los conflictos sociales, y el Estado puede usar la fuerza para garantizar que las normas se cumplan. Pero todo eso no basta para que exista un estado de derecho; hace falta también el propio poder estatal respete de modo estricto los limites constitucionales y legales. De lo contrario, traiciona la confianza de los ciudadanos que le han permitido actuar con violencia y el sistema creado para asegurar una convivencia libre y civilizada se convierte en un generador de arbitrariedad e incertidumbre. Esa traición del Estado es el peor crimen contra la democracia. Siembra un miedo que no lo deja crecer.
Esa traición fue la que cometió la dictadura cívico-militar uruguaya. Se apoderó del poder estatal delegado por la gente, y lo empleó contra ella para el terrorismo de Estado, que es el más grave de los terrorismos. Los represores no sólo fueron culpable de hurtos, violaciones, torturas, desapariciones y asesinatos, sino también de sofocar las bases mismas del estado de derecho, al pervertir la función de los poderes públicos.
La Ley de Caducidad agravó el crimen cuando pretendió darle validez, en democracia a la perversión dictatorial. Lo hizo en nombre de una presunta “lógica de los hechos” a la que quiso consagrar como derecho, y arrasó así, en forma simultánea, con el derecho y con la lógica. Mandó callar a la sociedad lastimada y a los jueces, que tenían el deber de asistirla para que pudiera sanarse. Otorgó al presidente de turno la potestad de bloquear, por una solo voluntad y sin rendir cuentas a nadie, la búsqueda de la verdad y la determinación de responsabilidades. Por ésos y muchos otros motivos violó la Constitución, como lo reconoció el lunes mediante una declaración contundente y unánime, la Suprema Corte de Justicia.
Para convencer a la población de que debía aceptar ese acto profundamente regresivo, el gobierno del doctor Julio María Sanguinetti y sus aliados apelaron al recurso mas indigno: sostuvieron, hasta el último minuto de la campaña por el referendo de abril de 1989, que la impunidad disminuía el riesgo de dictadura.
Mentían: no había condiciones, en América Latina de fines de los 80, para golpes de Estado, ellos lo sabían mejor que nadie; quizás algún día quede claro por qué querían que la gente creyera imposible un verdadero restablecimiento del estado de derecho.
El resultado hundió al país en la miseria moral y el desamparo ético, como nos lo han recordado numerosas ocasiones los organismos de la comunidad internacional que se ocupan de cuestiones jurídicas. Al establecer que la sociedad debía dejar pasar los peores crímenes, se borraron los puntos de referencia para cualquier otro deseo de justicia. Varias generaciones han crecido bajo la consigna implícita de que cualquier aberración puede aceptarse por conveniencia.
El concepto de justicia es un producto histórico de la civilización; sustituye el imperio de los mas fuertes, y se ajusta a la evolución de las ideas predominantes sobre lo que no puede permitirse. Remplaza, por lo tanto, a la venganza, y auque los olfatos sensibles puedan reconocer aún ese origen, todo huele mucho peor cuando el despotismo se sale con la suya y la justicia como escribió León Felipe “vale menos, infinitamente menos que el orín de los perros”. El domingo 25 tenemos la oportunidad de limpiarla con el Sí a la anulación de la Ley de Caducidad, para que, por primera vez en décadas, recupere un aroma a futuro.
Marcelo Pereira, la diaria, miércoles 21 de octubre de 2009
***
En el año 89, en Paysandú, la murga Guarda el Pomo cantaba:
Yo firmé, yo firmé / dígame compadre ¿qué sucederá? / vote bien, vote bien / no habrá más impunidad
Seguramente a diferencia de la mayoría de los lectores de este blog, en ese año yo hubiera votado amarillo. Por suerte no podía votar. Mi madre, colorada como el resto de mi familia, votó verde, ante el horror del entorno, sumergido en el terror.
Mi madre el domingo vota rosado.
Yo voy a volver a Paysandú, a votar rosado.
Es raro, muchos me preguntaron por qué andaba con el pin. Invariablemente les contesto: "Porque tengo una hija que va a cumplir cuatro, y un hijo que va a cumplir dos". And i mean it.
Vuelvo al año 1989, y me pongo a tararear el Jingle Bells, y canto lo que no canté entonces, y lo que seguramente no voy a cantar esta vez, porque ya no tengo 17 años, y disfruto mucho más los silencios.
Yo firmé, yo firmé / dígame compadre ¿qué sucederá? / vote bien, vote bien / no habrá más impunidad
Y pienso: hijos de puta, ¿cuánto nos costaron tantos años de terror?
miércoles, septiembre 16, 2009
San Pablo
En San Pablo vio helicópteros. Vio seres viviendo bajos los puentes cuando pasaba. Vio tormenta. Vio a la marginal Tietê en obras y miles de automóviles, camiones, omnibuses mirándose unos a otros con paciencia. Vio estadios, un shopping, dos enormes supermercados. Y tal vez desde el avión vea más de esa ciudad tan gris que, en su segundo intento, tampoco logró mostrarle nada.
***
Brasil es diferente y un poco ajeno. Los brasileros son alegres, pero otros. En realidad no lo sabe.
***
También hay en San Pablo muchos edificios. Lo que no encontró fue brillo.
***
Brasil es diferente y un poco ajeno. Los brasileros son alegres, pero otros. En realidad no lo sabe.
***
También hay en San Pablo muchos edificios. Lo que no encontró fue brillo.
A pintarte las ojeras, y pedirte que no llores.
En Montevideo hay poetas, poetas, poetas
que sin bombo ni trompetas, trompetas, trompetas
van saliendo de recónditos altillos, altillos, altillos
de paredes de silencio de redonda con puntillos.
Salen de agujeros mal tapados, tapados, tapados
y proyectos no alcanzados, cansados, cansados
que regresan en fantasmas de colores, colores, colores
a pintarte las ojeras, y pedirte que no llores.
Tienen ilusiones compartidas partidas partidas
pesadillas adheridas heridas heridas
cataratas de palabras confundidas fundidas fundidas
a su triste paso lento por las calles y avenidas.
No pretenden glorias ni laureles, laureles, laureles
solo pasan a papeles, papeles, papeles,
experiencias totalmente personales, zonales, zonales
elementos muy parciales que juntados no son tales.
Hablan de la aurora hasta cansarse, cansarse, cansarse
sin tener miedo a plagiarse, plagiarse, plagiarse
nada de eso importa ya mientras escriban, escriban, escriban
su mania su locura su neurosis obsesiva.
Andan por las calles los poetas poetas poetas
como si fueran cometas, cometas, cometas
en un denso cielo de metal fundido, fundido, fundido
impenetrable, desastroso, lamentable y aburrido.
En Montevideo hay biromes, biromes, biromes
desangradas en renglones, renglones, renglones
de palabras retorciéndose confusas, confusas, confusas
en delgadas servilletas como alcohólicas reclusas.
Andan por las calles escribiendo y viendo y viendo
lo que ven lo van diciendo y siendo y siendo
los poetas a la vez que se pasean, pasean, pasean
van contando lo que ven, y lo que no, lo fantasean.
Miran para el cielo los poetas, poetas, poetas
como si fueran saetas, saetas, saetas
arrojadas al espacio que un rodeo, rodeo, rodeo
hiciera regresar para clavarlas en Montevideo
(Leo Masliah - Biromes y servilletas)
lunes, agosto 24, 2009
Largo al factótum
Mientras todo el mundo anda por ahí diciendo por qué sus nostalgias son mejores que las otras (como hace Benito en su último post, que no está bien, y como hace circe, que tampoco, y como hace jahey que está mejor, bastante mejor, pero muy por debajo de sí mismo, y refiero al post del mono, que no me gusta pero reconozco), yo prefiero hacer lo que hago siempre: comentar cosas que sólo me interesan a mí, para que quienes esto leen sepan en qué ando, sin esperar nada que les interese, porque son todos ellos muy egocéntricos o yo lo soy o andá a saber.
El viernes pasado fuimos con Verónica a ver El barbero de Sevilla al teatro Solís. Es bueno tener a mi edad una experiencia de esas, que le hacen preguntarse qué puta estaba haciendo hasta ahora y cuándo es la próxima ópera, que quiero ir, porque esto es como un género óptimo, y porque tengo que ir a ver una tragedia ya, Turandot digamos, nessun dorma. Baste decir que cuando Rosina cantaba Una voce poco fa me embargaba esa emoción que sólo los Redondos, o Fernando Cabrera podían transmitirme... y probablemente con creces. Y estamos hablando de una comedia..
***
Está complicado lidiar con Deathproof, ese rotundo fracaso de Tarantino. Esta terminando por concluir que era una porquería, que no eran más que mujeres haciendo diálogos de Tarantino, que no pegaban mucho, que no eran más que referencias y autorreferencias con una música excelente como siempre, con Kurt Russell haciendo en forma perfecta un personaje horrible, y las chicas sin aristas y la película es peliculita, hasta que el final me hizo ver que todo era para algo y que al final sigo del lado de Tarantino, que es mucho más mucho más inteligente que sus críticos (por no hablar de sus fanáticos, como yo). Deathproof es, al final, una película fallida, igual que Del crepúsculo al amanecer, pero fallida con gracia, tal vez con más gracia que Del crepúsculo al amanecer.
***
Después muy bien John Cusack en Grosse Pointe Blank, y la mina también. Y la hermana Joan también. The filth and the fury merece ser visto por los Pistols pero no sé si por Temple.
***
Libro interesantes: All of statistics, lo estaba buscando hace tiempo, justo a mi alcance. Por el costado de Swan, probablemente me lleve años, pero estará ahí esperando. Releí El hombre que fue Jueves, y (vaya) tuve nostalgia de cuando lo leí por primera vez, descubriendo por primera vez esa sensación magnífica de saber que uno está frente a algo que trasciende, que está del otro lado de esa línea. Algo único. Últimamente Visualizing data, un libro de un tal Ben Fry que no es gran cosa, pero me está enloqueciendo lo que puede llegar a ser.
***
Están dando en Montevideo Huis clos, uno de los pocos libros que tengo esperando ser comprados de Sartre. A ver si voy.
***
No sé por qué no tengo nada de decir de mi periplo con escalas y sin amigos. Tal vez una recomendación: cuando vayan a un museo, no recorran secuencial. Vayan a lo que más les llama la atención de entrada. Y después deambulen. Creo que paga.
***
Esta foto es de uno de los lugares situaciones más hermosos que he visto:

La foto no es buena, pero busquen un día la calle Mira el río baja y la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo, en el Rastro, un domingo, y tal vez nostalgien de mí.
El viernes pasado fuimos con Verónica a ver El barbero de Sevilla al teatro Solís. Es bueno tener a mi edad una experiencia de esas, que le hacen preguntarse qué puta estaba haciendo hasta ahora y cuándo es la próxima ópera, que quiero ir, porque esto es como un género óptimo, y porque tengo que ir a ver una tragedia ya, Turandot digamos, nessun dorma. Baste decir que cuando Rosina cantaba Una voce poco fa me embargaba esa emoción que sólo los Redondos, o Fernando Cabrera podían transmitirme... y probablemente con creces. Y estamos hablando de una comedia..
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Está complicado lidiar con Deathproof, ese rotundo fracaso de Tarantino. Esta terminando por concluir que era una porquería, que no eran más que mujeres haciendo diálogos de Tarantino, que no pegaban mucho, que no eran más que referencias y autorreferencias con una música excelente como siempre, con Kurt Russell haciendo en forma perfecta un personaje horrible, y las chicas sin aristas y la película es peliculita, hasta que el final me hizo ver que todo era para algo y que al final sigo del lado de Tarantino, que es mucho más mucho más inteligente que sus críticos (por no hablar de sus fanáticos, como yo). Deathproof es, al final, una película fallida, igual que Del crepúsculo al amanecer, pero fallida con gracia, tal vez con más gracia que Del crepúsculo al amanecer.
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Después muy bien John Cusack en Grosse Pointe Blank, y la mina también. Y la hermana Joan también. The filth and the fury merece ser visto por los Pistols pero no sé si por Temple.
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Libro interesantes: All of statistics, lo estaba buscando hace tiempo, justo a mi alcance. Por el costado de Swan, probablemente me lleve años, pero estará ahí esperando. Releí El hombre que fue Jueves, y (vaya) tuve nostalgia de cuando lo leí por primera vez, descubriendo por primera vez esa sensación magnífica de saber que uno está frente a algo que trasciende, que está del otro lado de esa línea. Algo único. Últimamente Visualizing data, un libro de un tal Ben Fry que no es gran cosa, pero me está enloqueciendo lo que puede llegar a ser.
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Están dando en Montevideo Huis clos, uno de los pocos libros que tengo esperando ser comprados de Sartre. A ver si voy.
***
No sé por qué no tengo nada de decir de mi periplo con escalas y sin amigos. Tal vez una recomendación: cuando vayan a un museo, no recorran secuencial. Vayan a lo que más les llama la atención de entrada. Y después deambulen. Creo que paga.
***
Esta foto es de uno de los lugares situaciones más hermosos que he visto:

La foto no es buena, pero busquen un día la calle Mira el río baja y la Plaza del Campillo del Mundo Nuevo, en el Rastro, un domingo, y tal vez nostalgien de mí.
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